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Una propuesta pedagógica
diferente en la iniciación al minibásquetbol.

·
A - Fundamentación de la Investigación:
· Problemática de la investigación:
La metodología de la enseñanza del baloncesto,
como la de muchos otros deportes colectivos, recibe en gran
medida la influencia de métodos pedagógicos
que postulan las teorías tradicionales de concepción
conductista. Estos ven una enseñanza descontextualizada
de las características del juego motor.
Luego de haber observado innumerable cantidad de entrenamientos
en diferentes clubes y escuelas de nuestro país, Cuba,
Estado Unidos y México, y de haber realizado una lectura
profunda de las tendencias modernas en la pedagogía
del entrenamiento bajo una teoría constructivista del
aprendizaje, nos abocaremos a la problemática de la
enseñanza de las técnicas deportivas en las
edades formativas, y su relación posterior con la efectividad
en el lanzamiento, como una de las causas de la baja efectividad
de nuestros jugadores en los lanzamientos. Una de las hipótesis
de nuestra investigación, que existe una relación
directa entre el tipo de metodología a utilizar en
la enseñanza del baloncesto en edades formativas, y
la efectividad en el lanzamiento en estas divisionales.
· B - Marco teórico:
· B. 1. ¿Es necesario el dominio previo de la
técnica deportiva para poder jugar baloncesto?.
La pedagogía deportiva se ha construido a partir de
la reproducción de modelos técnicos basados
en la práctica adulta de alto nivel, que está
marcada por el campeón y/o por el deporte de elite.
En este sentido Blázquez Sánchez1, "...
en una concepción instrumentalista del movimiento:
el niño al servicio del movimiento. Se ha enseñado
al niño o al adolescente el modelo de gesto eficaz
como algo impuesto, donde sólo existe una respuesta
válida". La demostración y la repetición
han sido los procedimientos más utilizados. En muchas
ocasiones, las actividades propuestas han tenido poca relación
con las aspiraciones e intereses del niño. El excesivo
interés por descomponer el objeto de enseñanza
en vistas a una máxima eficacia provoca un desinterés
por parte del niño que desea practicar el deporte en
cuestión de forma lúdica.
La magnificación de la técnica
como pilar del proceso de enseñanza ha llevado a cometer
un importante error, eliminar el placer que el juego genera
(y consecuentemente la actitud esencial de diversión)
y sustituirlo por la instrucción. Esto transforma la
actividad de juego en trabajo y la atmósfera que se
crea se aleja de los intereses del niño.
El lector de esta investigación
se preguntará en este momento: ¿Pero entonces,
no es necesaria la práctica para el aprendizaje de
las técnicas deportivas? .
Hemos incorporado este punto al desarrollo
de esta investigación para que el lector sepa que la
concepción moderna de la enseñanza de los deportes
va contra la corriente tradicional mecanizada y de las técnicas
deportivas, donde el niño no jugaba hasta que no dominaba
un conjunto de técnicas consideradas elementales para
el juego.
Pero la etapa evolutiva en que se aplica esta concepción
está referida al inicio del niño en la actividad
deportiva, a los chicos que concurren a las escuelas de baloncesto
desde los 8 a los 12 años (el período del minibásquetbol),
produciendo en muchos casos el abandono por aburrimiento.
(¿cuándo jugamos?).
· C - Objetivos Generales de
la Investigación:
1. Analizar la correspondencia
existente entre la ejecución técnica de los
fundamentos del baloncesto y la pedagogía utilizada
en su enseñanza en las divisiones formativas.
2. Conocer la formación pedagógica
de los entrenadores de baloncesto de las categorías
en formación o de base.
3. Conocer los intereses y carencias de los entrenadores
de baloncesto de las categorías formativas con relación
a los contenidos específicos de su actividad.
4. Presentar una forma diferente de realizar la iniciación
al baloncesto, en las edades formativas, apoyado en las
concepciones constructivistas del aprendizaje motor.
· D - Objetivos Específicos
de la Investigación:
1. Determinar cuál es
el tipo de metodología a aplicar en la enseñanza
de las técnicas del baloncesto en divisiones formativas
y su relación con la efectividad en el lanzamiento.
2. Conocer la formación específica
en la pedagogía del entrenamiento que poseen los
entrenadores de divisiones formativas.
3. Determinar si existe relación entre la
formación de los entrenadores y el tipo de metodología
utilizada en sus entrenamientos para la enseñanza
del baloncesto.
4. Desarrollar una propuesta metodológica
para la iniciación al baloncesto en edades formativas,
sobre la base de una pedagogía deportiva de influencia
constructivista.
· E - Tareas de la Investigación:
1. Poner en práctica
el test pedagógico especial para observar la efectividad
y ejecución técnica del movimiento.
2. Determinar la conformación de los grupos
que tomarán parte de la investigación: grupo
de control y grupo experimental.
3. Seleccionar los métodos matemáticos
estadísticos, que se ajusten a nuestro trabajo, para
el análisis de los resultados.
4. Distribuir una encuesta a entrenadores de divisiones
formativas de todo el país para conocer su formación
en la pedagogía del entrenamiento y su filosofía
del trabajo en estas edades.
5. Observar entrenamientos de divisiones formativas
en clubes de distinto nivel de competencia a fin de comparar
"in situ" las distintas estrategias pedagógicas
aplicadas por los entrenadores de estas divisionales.
6. Realizar el estudio de los resultados obtenidos
en la recolección de datos.
7. Proporcionar resultados que aporten soluciones
a la actual situación del baloncesto de base de nuestro
país.
8. Realizar una propuesta concreta de iniciación
al baloncesto, en las etapas del minibásquet, tomando
como base los resultados obtenidos en la investigación.
· F - Formulación del
Problema de Investigación:
· Que el tipo de pedagogía de la enseñanza
deportiva que se utiliza en nuestro baloncesto de divisiones
formativas, influye negativamente sobre el aprendizaje de
las técnicas deportivas y la comprensión del
juego de nuestros jóvenes jugadores.
· Que la formación pedagógica de nuestros
entrenadores de divisiones formativas adolece de carencias
en lo que respecta al conocimiento de las diferentes propuestas
modernas de la enseñanza de los deportes de conjunto.
· G - Hipótesis de la
Investigación:
Por todo lo expuesto, nuestras hipótesis de trabajo
son las siguientes:
· La enseñanza del baloncesto en divisiones
formativas, realizada bajo una pedagogía constructivista,
y no tecnicista y asociacionista, favorece la efectividad
y precisión de las técnicas deportivas.
· Los entrenadores de cantera poseen una visión
mecanicista y descontextualizada del aprendizaje de las técnicas
deportivas en las edades de formación.
H - Métodos y Procedimientos
de la Investigación:
· H - 1. Métodos:
Para determinar la conformación de los grupos de control
y de experimentación se tomaron dos tests de lanzamientos
a los sesenta jugadores que tomaron parte de la investigación.
Los tests fueron los siguientes:
1. Test de lanzamiento estacionario:
Los jugadores desde las posiciones 1, 2 y 3 ejecutaron 10
lanzamientos de cada posición por jugador, a una
distancia de 4, 50 metros del cesto de minibásquetbol
con el balón que corresponde a la categoría.
El jugador no realiza los 30 lanzamientos consecutivos sino
que ejecuta los diez de su posición y espera que
finalice su grupo para cambiar de posición. Los jugadores
fueron divididos inicialmente al azar en los seis tableros
con que cuenta en gimnasio en grupos de 10 jugadores por
tablero con cinco pelotas cada uno.
2. Test de lanzamiento en movimiento: Los jugadores
se encuentran divididos con la misma metodología
descripta en el test anterior, al igual que el orden de
realización de las tareas. En este caso, los jugadores
se colocan en mitad de cancha y deberán ir realizando
un slalom entre cinco conos colocados a una distancia entre
sí de 2 metros, en el primer cono a cinco metros
de la línea de partida. No hay especificación
técnica sobre cómo realizar el recorrido (con
cambio de mano o no), sólo que deben hacerlo a la
mayor velocidad posible y lanzar antes de llegar a la línea
de la posición correspondiente con un lanzamiento
estacionario o con salto.
Las operaciones matemáticas y estadísticas
que se realizaron fueron sumar la cantidad de signos (+)
y (-), lo que nos dio el total de ejecuciones que se realizaron,
otorgaron, además, la cantidad total de ejecuciones
encestados y los fallidos, infiriendo de éstos, el
porcentaje de efectividad, individual y por grupo de tareas.
3. Encuesta: Se realizó una encuesta a 231
entrenadores de divisiones formativas de nuestro país
y del extranjero, utilizándose como metodología
de entrega su distribución por Internet a través
de listas de discusión especializadas en baloncesto,
vía e-mail.
Las respuestas fueron tabuladas en una tabla de doble entrada
realizándose luego las operaciones matemáticas
para determinar los porcentajes de cada una de las contestaciones.
4. Observación directa: Se realizó
la observación directa de entrenamientos de divisiones
formativas en diferentes ciudades de nuestro país,
en clubes y escuelas de baloncesto de diferente nivel de
rendimiento (Por ejemplo: divisiones inferiores de clubes
de Liga Nacional de Básquetbol "A" y del
Torneo Nacional de Ascenso; o clubes de asociaciones del
interior de poca competencia; o clubes que practican el
baloncesto en forma no federada).
En algunos casos se informó a los entrenadores que
se iban a observar los entrenamientos pero sin decirles
el motivo verdadero de la visita, en tanto que en la mayoría
no se les comunicó el motivo de la observación,
sentándose directamente en las gradas para que los
entrenadores no cambien su forma diaria de dictar los entrenamientos.
En todos los casos se observó un mínimo de
tres entrenamientos con la misma divisional o con otras
también de carácter formativo (premini, mini
o escuelitas).
· H - 2. Procedimientos:
Una vez determinada la composición de los grupos, se
realizó un período de cinco meses de prácticas
a cargo del experimentador, que consistió en tres entrenamientos
semanales de noventa minutos cada uno. Para los entrenamientos
se contó con una pelota de mini por jugador y seis
tableros reglamentarios para la categoría.
El grupo de control realizó, durante el período
de prueba, sus entrenamientos bajo una concepción conductista
y tecnicista de las técnicas deportivas, incluso organizando
la estructura de las prácticas con la clásica
progresión lineal que postulan estas teorías.
El grupo experimental desarrolló, durante el período
de cinco meses, sus entrenamientos bajo la organización
de una pedagogía del tipo constructivista, en la formación
de la acción técnica y táctica del juego,
priorizando el entendimiento del juego y el desarrollo de
las técnicas deportivas del baloncesto a través
de las formas jugadas y driles que favorecen el desarrollo
del juego bajo nuestra filosofía de trabajo.
Una vez finalizado el período de experimentación
se realizó nuevamente las evaluaciones respetando exactamente
las indicaciones previstas para los tests, incluso siguiendo
el mismo orden de lanzamiento y en el mismo cesto donde fue
realizada la prueba de control.
· I - Variables analizadas:
Las variables analizadas en la investigación
fueron las siguientes:
1. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
1 en el grupo de control.
2. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
2 en el grupo de control.
3. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
3 en el grupo de control.
4. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
1 en el grupo de control.
5. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
2 en el grupo de control.
6. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
3 en el grupo de control.
7. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
1 en el grupo experimental.
8. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
2 en el grupo experimental.
9. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición
3 en el grupo experimental.
10. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
1 en el grupo experimental.
11. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
2 en el grupo experimental.
12. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición
3 en el grupo experimental.
13. Formación pedagógica de los entrenadores
de cantera.
· J - Análisis de los
resultados:
Haciendo un estudio de todos los resultados y de las informaciones
arribamos a las siguientes conclusiones:
· Análisis comparativo
entre los resultados alcanzados por los dos grupos:
Podemos observar que los dos grupos que
tomaron parte de la investigación han tenido una mejora
de sus porcentajes de efectividad, tanto en el lanzamiento
estacionario como en el lanzamiento en movimiento, por lo
que podemos deducir que ambas pedagogías de la enseñanza
producen una mejora en las técnicas evaluadas.

Pero, por otra parte, debemos
señalar que el incremento logrado con el grupo de experimental
es superior al logrado por el grupo control en los dos tests
y en el promedio total, como se puede observar en el cuadro
correspondiente. Es importante destacar que la diferencia
de efectividad lograda por el grupo experimental es del 40,
96 % con relación a los resultados conseguidos por
el grupo control.
· Análisis de los resultados alcanzados con
la variable Nº 13:

Es importante observar que el porcentaje
de entrenadores con estudios universitarios y/o terciarios,
completos y/o incompletos es muy elevado, es del 65, 38%.
Pero hay que destacar el hecho de que sólo el 10 %
de los que poseen estudios universitarios y el 35 % de los
que poseen estudios terciarios han cursado carreras que en
su plan de estudios incluyen materias del área de las
ciencias humanas, como la pedagogía, la didáctica,
la psicología, las teorías del aprendizaje.
Por otra parte, el porcentaje de entrenadores que han realizado
la capacitación específica que trabajan en divisiones
formativas es de sólo el 30, 77%, es decir que tres
entrenadores cada diez han accedido a este perfeccionamiento.

Con
relación a los medios que utilizan nuestros entrenadores
para incrementar sus conocimientos se puede observar que los
preferidos son los sitios en la Web y los libros específicos
sobre baloncesto. Esto indica la posibilidad de acceso a una
forma de especialización individual y económica,
por motivos que serán detallados más adelante.
Es llamativo que el tercer lugar correspondan
a los entrenadores asistir a los entrenamientos de equipos
de Liga, a pesar de que en su gran mayoría reconocieron,
en el apartado correspondiente, que debían utilizar
una pedagogía diferente en las divisiones de base a
las que se utilizan en las divisiones mayores. La asistencia
a entrenamientos de equipos de base, su actividad real, recién
se encuentran en el 6º lugar en las preferencias, lo
que les permitiría observar otras formas de trabajo
con jóvenes en edades de iniciación.
Un dato interesante es la ubicación que ocupa el perfeccionamiento
por medios de Clínicas, en las preferencias de los
entrenadores, en el 5º lugar; cuando, no hace mucho tiempo,
era casi la forma exclusiva de actualización a la que
tenían acceso. Las razones de esta caída de
las Clínicas en la preferencia de los entrenadores
las desarrollaremos más adelante.
Finalmente, a pesar de que los entrenadores reconocen que
necesitan mayores conocimientos en lo referido al área
de la pedagogía deportiva, los sitios Web especializados
en esta materia ocupan uno de los últimos recursos
que utilizan los entrenadores para perfeccionarse (el 7º
lugar).

Como ya íbamos marcando
en el análisis de la tabla Nº 3, los entrenadores
de divisiones formativas encuestados señalan que sus
mayores falencias y necesidades de perfeccionamiento se relacionan,
en tres de los cuatro primeros lugares, con aspectos que tienen
que ver con las ciencias humanas: Psicología deportiva,
Pedagogía deportiva y Psicología infantil. Recordemos
que si nos dirigimos a los resultados presentados en la tabla
Nº 2, podemos observar que es la carencia marcada en
su formación general, que a pesar de ser en muchos
casos de nivel universitario y/o terciario, carecía
de base en estas materias.
En 3º lugar aparece la preocupación
por conocer trabajos tácticos específicos para
la categoría lo que, a nuestro entender, tiene que
ver con la noción que poseen muchos entrenadores de
pensar en táctica como sistemas tácticos de
juego, y no como desarrollo del pensamiento táctico
a través del juego, influenciados por la pedagogía
de neto corte conductista y asociacionista que emplean en
sus entrenamientos.
Llama la atención que no ocupe
un lugar preponderante (el 9º) en el perfeccionamiento
de los entrenadores, todo lo que vinculados a las relaciones
humanas, algo fundamental en las edades en las que estamos
trabajando.

Al tener que señalar los principales
aspectos que deben priorizarse en el trabajo de iniciación
del baloncesto aparecen en dos de los tres primeros lugares,
ítems que revelan una metodología asociacionista
de la enseñanza de los fundamentos deportivos guiados
por una filosofía conductista del aprendizaje, en especial
al designar a las progresiones técnicas como el segundo
lugar. Esto marca una concepción de aprendizaje por
estancos donde es necesario el dominio previo de la técnica
para poder jugar.
Al mismo tiempo, esto se contrapone con la opción elegida
en primer término por los entrenadores de ir del juego
a la enseñanza de la técnica. Al parecer los
entrenadores han expresado en este ítems es la necesidad
de priorizar el juego sobre los resultados, pero a la luz
de los resultados de las encuestas y de las múltiples
observaciones realizadas de entrenamientos en todo nivel competitivo,
pensamos que los entrenadores optan por la enseñanza
de las técnicas para poder jugar. Recordemos que en
la tabla anterior, uno de los aspectos en que consideraban
que necesitaban mayor perfeccionamiento era el relativo a
la formación táctica de los jóvenes jugadores.
Podemos reforzar esto observando que las 5º y 6º
opciones elegidas tienen que ver con la enseñanza de
las técnicas deportivas y su automatismo, con una clara
influencia de la pedagogía de la enseñanza propuesta
por Meinel - Schnabel.
Otro aspecto importante a destacar es que en una importante
posición (la 4º) encontramos que el pensamiento
de los entrenadores es utilizar una didáctica diferente
en divisiones formativas a las divisiones mayores. A la hora
de asistir a entrenamientos prefieren claramente observar
entrenamientos de equipos de Liga, antes que entrenamientos
de equipos de base.
Finalmente, tanto en la tabla Nº
3 como en la Nº 4, se puede observar que la preparación
física general y especial del jugador de baloncesto
en etapa de formación no es un aspecto que preocupe
demasiado a los entrenadores, ocupando lugares alejados en
los resultados de preferencias. Consideramos que esto puede
deberse al asociar la idea de preparación física
tanto general como especial, al pensamiento tradicional del
ejercicio riguroso realizado en las edades juveniles y mayores
cuando, en realidad, este es un aspecto que tiene vital importancia
en el desarrollo de las cualidades físicas del jugador
en su vida deportiva. Tal vez, este pensamiento, esté
influenciado por el desconocimiento de los entrenadores sobre
el trabajo específico a realizar en estas edades, unido
a la falta de material bibliográfico específico
(la gran mayoría de las publicaciones sobre este aspecto
siempre están referidas al alto rendimiento). Creemos
oportuno destacar que, con una adecuada organización
de la clase, se puede realizar una preparación física
de los jugadores a estas edades utilizando cargas adecuadas
a su nivel evolutivo con técnicas deportivas ya fijadas,
o por medio de juegos simplificados de iniciación que
aseguren una continua movilidad de los jugadores.
· K - Conclusiones y Recomendaciones:
· K. 1. Conclusiones de la investigación:
Una vez realizado el análisis
de los resultados, podemos concluir planteando los siguientes
aspectos:
· A la luz de los resultados obtenidos después
de cinco meses de entrenamiento con las dos metodologías
propuestas en este estudio sobre jugadores de baloncesto
en edad de mini - deporte podemos afirmar que las dos tendencias
pedagógicas utilizadas han favorecido la efectividad
del lanzamiento en las dos variantes empleadas.
· A pesar de producirse un aumento de la efectividad
evaluada con las dos técnicas empleadas, es con la
pedagogía de tipo constructivista con la que se obtienen
los mayores aumentos en la efectividad.
· El aumento promedio de la efectividad con
la pedagogía constructivista es un 40, 96% superior
a la que obtuvo el grupo de control que trabajo con una
pedagogía mecanicista y de neto corte asociacionista.
· La mayor efectividad registrada en ambos
grupos, en los dos tests en la posición número
dos de lanzamiento (ala derecha), podría deberse
a una mayor cantidad de lanzadores diestros en el total
de jugadores evaluados (8 zurdos sobre 60 jugadores evaluados).
· Los índices de aumento de la efectividad
son mayores en las pruebas de lanzamiento estacionario que
en las de lanzamiento en movimiento, porque este conlleva
una dificultad técnica mayor al englobar en el test
varias técnicas que el jugador debe poner en práctica
(dribbling en velocidad con cambios de dirección,
parada tras carrera en uno o dos tiempos, y el lanzamiento
posterior).
· Los mayores porcentajes de efectividad,
en ambos grupos y en las dos tomas del test, fueron conseguidos
en la posición uno, de frente al cesto, una posición
que es normalmente de la mayor promedio de efectividad porque
es indistinta para zurdos y diestros, y porque tiene la
ayuda adicional del rebote franco en el tablero.
· La diferencia superior al 100 % que se obtuvo
en el post - test en la efectividad de los lanzamientos
en movimiento a favor del grupo experimental, se funda en
que las ejercitaciones que realizó este grupo (influenciadas
por una pedagogía que promueve los aprendizajes contextualizados),
tienen una transferencia mayor a la situación planteada.
Que la propuesta por la pedagogía del crecimiento
técnico lineal y las progresiones técnicas,
que si bien serán útiles en un período
del entrenamiento, no lo son en la edad de iniciación
al baloncesto.
· Es muy importante no caer en la actitud
extremista de basar toda nuestra enseñanza ni en
uno u otro método, como si estos fueran una panacea.
Evidentemente, la influencia que reciben los entrenadores
de las metodologías técnicas norteamericanas
del nivel superior ha llevado a muchos a pensar que se debía
extrapolar esa experiencia a los chicos en edad de formación
en el deporte. De allí que en muchísimos entrenamientos
visitados, el niño repetía hasta el hartazgo
un movimiento técnico (por ejemplo: finta y penetración
frente a un cono ¿Quién no ha realizado este
ejercicio como jugador y luego como entrenador?), para el
logro del tan deseado automatismo deportivo, sin importar
si se estaba divirtiendo.
· Muchos de los cultores de la metodología
norteamericana del baloncesto, han olvidado que sabemos
que el deporte está influenciado por el movimiento
de su psicología conductista, es que en las edades
de iniciación, en la disciplina de ese país
no existen clubes ni escuelitas de baloncesto, sino que
el primer aprendizaje se manifiesta en los plays - grounds,
jugando, desarrollando las habilidades del uno contra uno,
aprendiendo a resolver problemas por medio del juego, no
aprendiendo técnicas para después poder jugar.
· A pesar del alto nivel de estudio terciario
y/o universitario de los entrenadores, es muy pequeña
la porción de éstos que ha desarrollado su
formación sobre aspectos que tienen que ver con las
ciencias de la educación.
· El porcentaje de entrenadores que han podido
acceder al título de entrenadores nacionales y que
trabajan en divisiones formativas es muy bajo (sólo
3 de cada 10 entrenadores han realizado el perfeccionamiento).
Debido a que la organización centralizada del acceso
a estos cursos con que cuenta nuestro país,
· A raíz de la no existencia de una
red de perfeccionamiento destinada a los entrenadores que
viven en los lugares más apartados y que, por lo
general, trabajan con menos recursos, es que priorizan a
la hora de acceder a información específica
los sitios Web de baloncesto. Además, a raíz
de la realidad económica y geográfica de nuestro
país, son pocos los entrenadores que disponen de
los medios para la asistencia a Clínicas en lugares
alejados de sus hogares, por lo que el perfeccionamiento
está siempre al alcance de los mismos: los que pueden.
Poco hacen el Estado, las Federaciones y las Asociaciones
de Entrenadores para permitir el perfeccionamiento de estos
entrenadores, que en muchos casos son los que forman los
jugadores que luego son reclutados por los equipos de Liga.
Es esta una deuda pendiente que tienen los distintos estamentos
que rigen el baloncesto para con los que día a día
llevan adelante este deporte. Tal vez, si no se le da una
orientación centralizada, esta tendencia pueda revertirse
con la creación de la recientemente anunciada, Escuela
Nacional de Entrenadores.
· Existe, y es muy evidente, en nuestros entrenadores
de divisiones formativas, una gran influencia de la pedagogía
norteamericana del entrenamiento deportivo, basada en una
psicología conductista, la cual es aplicada en muchísimos
casos, a nuestros jóvenes. Esto se debe en gran medida,
a nuestro entender, a dos motivos: la falta de formación
de nuestros entrenadores en los principios del constructivismo
aplicado a la iniciación deportiva, por un lado y;
la realidad que indica que, en muchos casos, están
a cargo de las divisiones formativas jugadores del equipo
mayor que acceden a este trabajo como compensación
por jugar en el primer equipo. En este caso, normalmente,
los dirigentes contratan a un jugador muy hábil con
el pensamiento que si sabe jugar va a saber enseñar,
el cual empleará la didáctica de: "enseño
como me enseñaron", basada en una pedagogía
analítica donde la imagen del movimiento y la demostración
técnica exquisita tienen gran importancia antes que
el desarrollo del pensamiento táctico por medio del
juego.
· Reiteramos que no debemos caer en un extremismo
pedagógico a la hora de elegir nuestra propuesta
didáctica para el diseño del plan de entrenamiento
para las edades de iniciación, pero si tener presente
que el mayor porcentaje del aprendizaje debe estar influenciado
por principios constructivistas, y saber cuándo utilizar
los métodos mecaniscistas y analíticos para
la corrección de ciertos gestos técnicos puntuales.
· En consecuencia, Gómez (2) sugiere
que, "... la enseñanza de la Educación
Física, en tanto pedagogía de las conductas
motrices, debería orientarse en etapas iniciales
del aprendizaje hacia estrategias que consideren el respeto
por el movimiento activo que tiene lugar cuando el sujeto
intenta estrategias de adaptación a una situación
material o afectivo social que tensiona y motiva".
· Esto implica la necesaria sujeción
de las prescripciones didácticas de la disciplina,
antes a las significaciones afectivas, intelectuales, socio
- culturales y motrices que caracterizan cada etapa del
desarrollo infantil y juvenil, que a las lógicas
traspuestas de otros campos disciplinares (tales como la
psicología evolutiva, la fisiología del ejercicio,
la teoría del entrenamiento deportivo, etc.), transposiciones
que terminan convirtiendo a la Educación Física
en la exposición formalizada "didácticamente"
de los contenidos de aquéllas, dando lugar a una
práctica descarnada de los sujetos que aprenden,
socialmente enajenada y enajenante.
· Por lo antedicho, tomaremos como propia
la propuesta teórica y práctica del Lic. Gómez
(2), que consiste en, "... en el caso de la enseñanza
de las habilidades motoras, en un modelo de estimulación
de la motricidad en la niñez y la juventud, concebido
como el sucesivo despliegue de las etapas inicial, intermedia
y final a las formas de motricidad básica, específica
y especializada, lo cual conduce a una sistematización
científica de dicho proceso, respetando a la vez
las exigencias sociales de adaptación y producción
y los ritmos propios de cada etapa del desarrollo infantil,
restituyendo al movimiento, su carácter expresivo
a la vez que adaptativo".
· Finalmente, creemos haber demostrado que
con una pedagogía del tipo que propugnan las teorías
constructivistas para las edades de iniciación se
pueden obtener, incluso, mejores resultados que con la enseñanza
basada en los preceptos conductivistas, mecaniscistas y
asociacionistas del aprendizaje de las técnicas deportivas.
Con los dos sistemas de logran aumentos en los porcentajes
de efectividad pero, con los principios constructivistas
el porcentaje de mejora es muy superior y, de una cosa estamos
seguros, los chicos se divierten muchos más en las
prácticas aprendiendo a través de formas jugadas
que por medio de la repetición sistemática
y descontextualizada de las técnicas deportivas.
· K. 2. Recomendaciones
a partir de los resultados de la investigación:
Teniendo presente los resultados alcanzados,
consideramos que podemos realizar las siguientes recomendaciones:
Basados en los resultados de esta investigación,
se produzcan cambios en la formación y perfeccionamiento
de nuestros entrenadores de cantera.
Los cambios aconsejados son la obligatoriedad
de realizar cursos de monitores y de entrenadores para todos
aquellas personas encargadas de las divisiones formativas
de los clubes afiliados a las distintas federaciones provinciales.
Las distintas federaciones provinciales proyecten
el dictado de clínicas deportivas en las localidades
donde se practica baloncesto a nivel no federado.
Dentro del temario de las clínicas
de perfeccionamiento que realizan las distintas Federaciones
y Asociaciones de Entrenadores, debería incluirse
un capítulo dedicado a las divisiones formativas.
Que dentro de las carreras de Instructor y
Entrenador Nacional de Baloncesto se incluya la materia
Pedagogía del Deporte, centrando su análisis
sobre las distintas teorías del aprendizaje aplicadas
al deporte.
Que las distintas federaciones provinciales
y asociaciones de entrenadores elaboren un cuadernillo técnico
y/o vídeo, dedicado exclusivamente a las divisiones
formativas, implementando un sistema de capacitación
provincial por medio de clínicas a las que concurran
representantes de cada asociación afiliada, para
que luego estos hagan de agentes multiplicadores ante sus
colegas de región.
Que se jerarquice la función del entrenador
de cantera tanto en su aspecto profesional como económico
creando una legislación que obligue a los entrenadores
de estas divisionales a tener títulos intermedios
al de entrenador en relación con las divisiones a
las que se desempeñe.
Facilitar el acceso, por parte de las distintas
Federaciones Provinciales o de la Confederación Nacional,
al material que reciben destinado al baloncesto de base
por medio de su publicación en la Web como material
de consulta y actualización rápido y a baja
costo para todos los entrenadores del país.
Propiciar un espacio de consulta e intercambio
entre los entrenadores de divisiones formativas dentro de
sus respectivas asociaciones.
Incentivar, por medio de concursos, la investigación
pedagógica y la publicación de artículos
que favorezcan las condiciones de aprendizaje de los jugadores
de baloncesto de divisiones formativas.
· K. 3. 1. Una visión
diferente en las etapas de iniciación en el baloncesto:
Todo proceso metodológico se
asienta sobre una base científica. En primer lugar,
todo acto pedagógico debe partir del conocimiento teórico
de las características del niño a una edad determinada,
así como la lógica interna de las situaciones
sociomotrices de colaboración y oposición.
En segundo lugar, se deberá plantear una estructura
de progresión de las situaciones de juego, que haga
posible la asimilación de las mismas por parte del
niño - jugador.
Para abordar el desarrollo pedagógico del niño
es necesario apoyarse en el conocimiento que brindan la psicología
evolutiva, la psicología educativa, el psicoanálisis,
la pedagogía, la didáctica y la psicología
social.
También se puede observar, en muchos casos, un desconocimiento
por parte de los entrenadores de la etapa de maduración
psicomotriz por la que se encuentra eL niño, en la
cual debe prevalecer una formación multipropósito,
por encima de cualquier especificidad técnica deportiva.
Nuestra propuesta para esta etapa de iniciación, la
de los 7 - 8 a 10 - 11 años, es que los chicos desarrollen
una actividad multipropósito, la cual enriquezca su
acervo motor, planteándoles experiencias motrices que
luego puedan trasladar al juego, en particular al baloncesto.
Aunque no se encuentra desarrollado en esta investigación
(se recomienda leer el libro "Baloncesto Formativo",
de P.A. Esper Di Cesare -3-), las actividades a desarrollar
con la iniciación en las escuelas de baloncesto a edades
tan tempranas, reflexionamos acerca de la pedagogía
y la metodología a emplear con este grupo de pequeños.
La tendencia internacional en lo que
se refiere a deportes de equipo marca una tendencia a la iniciación
cada vez más temprana de los niños en un deporte
en especial, influidos en gran parte por los medios de comunicación
masivos, olvidando en muchos casos, el hecho que es contraproducente
de la especialización prematura de los chicos en un
deporte en especial.
Se debe poner énfasis en el lograr una positiva transferencia
de las actividades de iniciación a los deportes de
conjunto, para ello se debe considerar a los deportes colectivos
como realidades con similar funcionamiento interno, lo cual
nos conduce a plantear situaciones motrices globales.
En la formación del niño, estas situaciones
motrices globales, deben ser susceptibles de aplicarse a cualquier
tipo de deporte colectivo, sabiendo que su utilización
directa a uno u otro deporte, se matizará variando
simples detalles como el tamaño y la forma del móvil
a manipular, o el objetivo físico a alcanzar: arco,
canasta, zona de marca.
Ante la multitud de variables que determinan los deportes
sociomotores de colaboración - oposición, tratamos
de suscitar situaciones que incidan sobre el mayor número
posible de aspectos concernientes a su estabilidad interna.
Obrando de este modo, nos aseguraremos una iniciación
deportiva transferible al conjunto de estas prácticas
ludomotrices.
Esta transferencia se pretende focalizar sobre dos niveles
de actuación:
- Nivel cualitativo:
Tras identificar la etapa de evolución motriz en
la que se halla la persona al iniciarse en estas actividades
sociomotrices, potenciaremos las siguientes incidencias:
Situaciones motrices con estructura de duelo:
Serán prácticas en las que sistemáticamente
se enfrentarán intereses opuestos, cada vez con mayor
parecido al antagonismo de los deportes de equipo.
Juegos o situaciones lúdicas motrices:
Habida cuenta de la condición lúdica de los
deportes de equipo, de su carácter grupal y de la
participación global, integral del jugador que es
protagonista de los mismos, optamos por el uso de los juegos
o formas jugadas como actividades adecuadas para fomentar
los mismos hábitos motores de los deportes de asociación.
En este tipo de actividades el sujeto siempre participa
globalmente con toda su personalidad, obligado a solucionar
continuamente problemas inestables, irrepetibles, de la
misma manera en que acontece en este tipo de deportes. Aprovechando
el ludismo del deporte, a veces nos servimos de algún
juego popular que disfrute de un funcionamiento sociomotor
parecido al de los deporte de equipo, por ser ejemplos privilegiados
de adaptación motriz.
Conductas motrices mixtas: Entendidas en cuanto
a su incidencia múltiple sobre todos los mecanismos
que intervienen en el acto ludomotor (percepción,
decisión, ejecución).
Intervenciones motrices y roles: Referidas
a las requeridas en los deportes colectivos, tanto en defensa
como en ataque, en circunstancias de cooperación
como de oposición.
- Nivel cuantitativo:
En la iniciación deportiva,
no es prioritario el trabajo específico de la condición
física de los jóvenes jugadores, ante los
aspectos cualitativos diferenciados anteriormente, sin embargo,
si conseguimos privilegiar actividades que además
de una incidencia cualitativa supongan una participación
similar a la de los deportes de equipo desde lo concerniente
a la solicitación de las capacidades físicas
condicionales (resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad),
conseguiremos una transferencia más integradora sobre
este tipo de deporte.
La aplicación de esta metodología
de iniciación a los deportes de equipo, como base
estructural de programación, y sin obviar las posibles
aportaciones positivas del resto de planteamientos metodológicos
tratados, supondría la aceptación de los siguientes
aspectos:
La acción de un jugador en situación
sociomotriz no puede hacerse más que por adaptación
a una realidad momentánea del juego. Esa realidad
supone que no se ejecutan unos procedimientos técnicos
de forma aislada, sino unas acciones de colaboración
y oposición, en ataque y en defensa.
Debemos confiar en la existencia de transferencia
entre situaciones motrices semejantes lo cual revierte en
un beneficio de tiempo de aprendizaje, pues no secuenciamos
el aprendizaje de los elementos de juego, sino que se integran
en una situación determinada, aquellos que resultan
más significativos para su resolución.
En la iniciación a los deportes de
equipo, debemos relegar los datos mecánicos a un
segundo plano, para primar la intencionalidad de juego sobre
el gesto descontextualizado.
La progresión metodológica ofrece
una sustancial ventaja sobre el modelo de progresión
lineal, en la que el aprendizaje de los distintos elementos
constituyentes del juego, no necesariamente tiene relación
entre sí. La superación de un estadio de aprendizaje
no olvida los aspectos desarrollados en la etapa anterior.
Por el contrario, los incorpora como célula fundamental
y necesaria, enriqueciéndolos con nuevas situaciones
de juego. El niño desde el primer momento reconoce
los aspectos fundamentales del juego y evoluciona en su
aprendizaje, sin posibilidad de desconexión.
Es importante entender la relación existente entre
el juego y el deporte, en su aspecto de iniciación
deportiva que posee el juego, para comprender la idea general
de este trabajo orientado a una amplia formación del
niño que llega al club para aprender baloncesto.
El trabajo de implantación de una formación
de base y pre - deportiva a fin de una correcta iniciación
en el baloncesto, en lugar de basarse en las tradicionales
formas repetitivas y parcelarias del movimiento, encuentra
sus raíces en la estructuración del esquema
corporal y abre un proceso metodológico innovativo
que se coloca en la evolución de las bases científicas
y psicopedagógicas propias del juego y, en particular,
del juego de situación como es el baloncesto.
Profundas y múltiples son las razones, de orden psicológico
y sociológico, que convalidan una acción a favor
de la difusión de la actividad motora y del minibásquet
a una edad bastante precoz, al menos en concomitancia con
el comienzo de la escolaridad obligatoria.
Sea la actividad motora de base, que el inicio del minibásquet,
deben ser entendidos como parte de la educación global
del individuo. Nuestro objetivo será dotar al individuo
de todos los medios necesarios para poderse conocer (conocimiento
del propio cuerpo, lateralidad, educación postural,
etc.), para poder conocer el instrumento con el cual juega
(balón), para poder conocer el espacio operativo en
el cual juega (terreno de juego) y, en fin, para poder conocer
a los otros (compañeros de equipo).
En algunos deportes se valora particularmente
el campeonisimo, el tecnicismo exhaustivo. En cambio, partiendo
de estos presupuestos de polivalencia y variedad, se intenta
recuperar la dimensión humana más sana del movimiento
y de la iniciación al juego. Por ello es necesario
un desarrollo completo de la persona, mediante una actividad
que no seleccione a los mejores en edad precoz, sino que eleve
el nivel de equilibrio psicofísico de la masa y permita
la liberación de energía altamente retenida
y la ampliación de las experiencias vitales que favorezcan
la consolidación de la personalidad y el mismo proceso
de especialización.
En los primeros centros de adiestramiento
de minibásquet (y todavía hoy en algunos), se
atendía mucho a la técnica individual perfeccionada,
el talento, relegando a muchos chicos que, sintiéndose
traicionados en las motivaciones y los intereses, abandonaban
el minibásquet, buscando otros juegos - deporte que
les dieran lo que no encontraban en el minibásquet.
En concreto, se atendía mayormente al aspecto técnico
del minibásquet que no al aspecto del juego entendido
como voluntad y deseo de jugar con los demás. En consecuencia,
pocos muchachos (alrededor del 10% según estudios realizados
en Italia), se encaminaban en el baloncesto, después
de haber frecuentado los centros de iniciación al minibásquet.
Se seleccionaban los mejores y los más altos. Se formaban
supergrupos.
Esta situación extraña,
anómala, ha hecho que la metodología de la enseñanza
en los centros de minibásquet cambiase, que los programas
de los cursos para instructores de minibásquet (monitores)
se revisasen, a fin de hacer al joven "sujeto y actor
del juego" y no objeto del instructor y entrenador. Sujeto
del juego, el muchacho, el joven, tiene necesidad, jugando,
de sentirse persona, de socializar, de afirmarse, y de ejercitar
la propia creatividad.
El minibásquet, en esta lógica,
debe ser comunicación con los otros, debe dar respuestas
válidas a los deseos y motivaciones de los jóvenes.
No debe ser presentado como baloncesto en miniatura, debe
educar desde el punto de vista físico, debe potenciar
la inteligencia motriz, no debe producir inmediatamente campeones,
debe dar la posibilidad de higiene mental para el niño
y, al fin, debe dar la posibilidad a todos, niños y
niñas, de jugar sin imposiciones de resultados, y tanto
mejor será el instructor de minibásquet cuanto
más niños anime a continuar jugando al baloncesto.
El campeón de 10 u 11 años no será nunca
un campeón auténtico después. Lo dejará
antes, porque estará cansado de hacer cuatro entrenamientos
a la semana, estará cansado de repetir siempre los
mismos ejercicios, estará cansado de sentir a su entrenador
siempre las mismas correcciones, los mismos esquemas, los
mismos gritos.
Buscamos, entonces, formar una base mayor sobre la que trabaja,
no hagamos selección precoz, cuidemos mayormente la
función educativa del minibásquet, eliminemos
el filtro que hay en el camino del minibásquet al baloncesto
buscando hacer un minibásquet y un baloncesto en edad
juvenil mucho más humanos. Cuando asumamos todo lo
dicho anteriormente, podremos pensar que en muchos niños,
no sólo el 10%, continuarán jugando al baloncesto
y esto nos animará a seguir en este camino.
Adaptando nuestra pedagogía del entrenamiento, tal
como ha sugerido esta investigación, podremos alcanzar
estos objetivos, al mismo tiempo que elevar la calidad técnica
de los pequeños jugadores, logrando hacer clases mucho
más divertidas y efectivas que las que se dictan, lamentablemente
aún hoy en numerosos gimnasios de nuestro país,
bajo un ideal de un tecnicismo inútil en las edades
de iniciación al baloncesto.
· K. 3. 2. Del juego - deporte
del minibásquet al deporte del baloncesto:
El "juego" es una actividad individualista, egocéntrica,
y tiene la función de revelar al sujeto el conocimiento
de su propio cuerpo y de llevarle a dominar los instrumentos
(en nuestro caso, el balón). A través del juego
se tienen las primeras experiencias, se conocen los instrumentos
(balón), el espacio operativo (terreno de juego), se
conoce y se acepta a los compañeros de equipo. El juego,
actividad primaria del niño, asume formas diversas
según la edad. Cuando el sujeto toma posesión
del instrumento (el dominio) se pasa del juego espontáneo
al juego de reglas que se instaura en el momento de la adquisición
de la sociabilidad por parte del niño. La plena aceptación
de la presencia de otros individuos en el mundo egocéntrico
del juego, lleva de hecho a la elaboración de reglas
y normas que limitan la libertad extrínseca en el comportamiento
lúdico del niño. El juego de reglas señala
el momento en que la pura satisfacción viene limitada
por la realidad exterior, constriñendo así al
niño a un compromiso entre exigencias internas y externas.
Este estadio representa el fin del juego en cuanto tal, englobando
e integrando en sí mismo, todas las formas precedentes.
A tal fin, las reglas del minibásquet
deben ser presentadas escalonadamente, primero en forma simple,
después en forma más compleja y, sucesivamente,
combinada entre ambos.
En el minibásquet, las dos primeras
reglas que presentamos son el dribbling y el tiro. Cada niño
tendrá "su balón" a disposición.
Esta situación egocéntrica vendrá exaltada
proponiéndole ejercicios - juegos de dribbling, tiro,
y combinación de ambos.
Del juego de reglas al juego - deporte
el paso es brevísimo. El proceso de paso de una situación
individual y egoísta a una situación colectiva
debe llegar gradualmente según se determinó
al principio, teniendo en cuenta las exigencias del niño.
En el juego - deporte colectivo se tiene necesidad del otro,
del compañero, y por ello en el minibásquet
vendrá presentada la tercera regla, o sea, el pase.
Pero no se partirá, al principio, de un balón
por pareja, sino aún de un balón por niño,
se harán ejercicios - juegos de intercambios de balones,
en una relación de plena confianza. Se llegará
así a un balón por pareja (luego cada tres,
cada cuatro y cada cinco chicos) primero en ejercicios - juego
sin movimiento, luego con desplazamientos, haciendo vivir
al niño todas las situaciones intermedias de modo intenso,
real y concreto. De este modo comprenderán los matices
y contrastes de las diversas situaciones La misma experiencia
vale para la cuarta regla del minibásquet, la defensa.
Se iniciará también con un balón por
niño, que deberá defenderlo (por tanto, conocimiento
y defensa del propio cuerpo y del balón) y si lo pierde
intentará recuperarlo y, si no lo consiguiera, deberá
defender su canasta.
En el niño, en el joven, la competencia debe seguir
siendo un juego. Una verdadera actividad agonística,
competitiva, corresponde a la necesidad de afirmación,
de confrontación. A medida de la capacidad propia.
El minibásquet, en nuestro caso, no debe ser concurrencia
o antagonismo colectivo, debe ser juego de competición
cooperativa que une a los miembros de un equipo y desarrolla
el sentido de pertenencia a un grupo. Las situaciones creadas
por los juegos de la primera regla y por los juegos - deporte
sucesivos son favorables al comportamiento social, mejoran
la organización y cooperación. Es importante,
en este período, no obligar al muchacho a practicar
un solo juego - deporte. Sería bueno dejarle probar
otros de modo que, tras haber cumplido su visión del
horizonte deportivo pueda elegir el juego - deporte que más
le interese, le atraiga y responda a sus motivaciones.
El chico está a menudo influido
por los deportes del adulto y tiende a imitarlo por identificación,
pero no porque practica la misma actividad objetiva (en nuestro
caso, el baloncesto). Es importante, por ello, no hacer corresponder
los juegos de reglas de los niños a los deportes colectivos
del adulto, transformando los primeros en una iniciación
precoz a los segundos: el juego de reglas debe mantener su
carácter espontáneo y creativo.
El minibásquet debe mantenerse como tal y no debe ser
el baloncesto en miniatura. Podrá transformarse en
baloncesto posteriormente. Como al crecer no le bastan los
juegos - deporte, el niño irá a la búsqueda
de situaciones - problemas cada vez más difíciles
y complicadas. Deberemos entonces insertar las reglas técnicas
para codificar el juego. Se pasa así del juego - deporte
al deporte (en nuestro caso, del minibásquet al baloncesto)
que no es ya un juego en sentido formal, sino el momento terminal
del juego. Para convertirse en adulto, el niño debe
hacer deporte, considerándolo no obstante, como lenguaje
alternativo para poder comunicarse consigo mismo y con los
otros.
· L. 3. 4. La metodología
y progresión didáctica de la enseñanza
en nuestra propuesta al baloncesto de iniciación:
Teniendo presente lo dicho hasta ahora, son tres las preguntas
que se hace un sujeto al principio, ante un juego de movimiento
(minibásquet o baloncesto):
¿Qué es?.
¿Por qué se hace?.
¿Cómo se hace?.
El instructor - entrenador, a tal fin,
debe ser muy claro, especialmente al principio, respondiendo
a lo que es un determinado ejercicio o un determinado movimiento.
Después, debe ofrecer al niño la posibilidad
de experimentar por sí mismo el por qué y cuándo
lo debe realizar, dejándole ejercitar la propia creatividad.
Finalmente, debe dar, al principio, pocas pero concisas sugerencias
sobre cómo realizar el ejercicio o el gesto (sugerencias
que se incrementarán con el paso del tiempo), dando
así limitada importancia a la perfección inicial
del gesto, para evitar meterse rápidamente en el tecnicismo,
apto para satisfacer a los más dotados y que lleva
a una selección precoz, fenómeno que deberá
ser absolutamente ajeno al minibásquet.
Es importante, en tal sentido, localizar el interés
y la finalidad de cada ejercicio - juego y de los consejos
que se hacen a los chicos durante la ejecución. Todo
esto constituye la verdadera guía para saber cuánto
se puede pretender de los chicos (dar en la medida en que
un individuo está en disposición de recibir).
Al inicio, los ejercicios y los gestos deben ser simples,
después cada vez aumentarán en dificultad y
las combinaciones y las reglas se harán más
complejas (se recomienda sobre este aspecto consultar el libro
"Baloncesto Formativo" -3, 4-).
Sobre estas premisas se ha elaborado una metodología
de la enseñanza básica que encuentra sus raíces
en el cumplimiento de los siguientes principios fundamentales
(esta metodología variará con el paso del tiempo):
- Vivencias de situaciones - juego
con la aplicación de algunos fundamentos.
- Explicación y demostración contemporáneas
por parte del instructor - entrenador: el entrenador demuestra
y propone caminos de solución, que deben ser resueltos
por el niño.
- Experiencia creativo - práctica por parte del sujeto,
creatividad del chico sobre la base de cuanto ha visto,
y no búsqueda de la perfección del gesto a
través de la continua repetición del mismo.
- Experiencia práctica del individuo solicitada de
una situación de confrontación competitiva:
driles, ejercicios - juego, formas jugadas, situaciones
- problema, etc.
La pedagogía en la progresión
didáctica que recomendamos para la aplicación
de esta metodología en las edades de iniciación
al baloncesto (7 - 8 a 11 - 12 años), es la siguiente:
a) Trabajar al principio al
nivel de aprendizaje motórico, de esquema motor y
esquema corpóreo. Ejercicios - juego con balón,
insistiendo particularmente en aquellos de percepción
del cuerpo y lateralidad, de estructuración espacio
- temporal, de coordinación general y segmentaria,
de educación postural y de educación respiratoria.
Estos ejercicios - juego, de simples (6 a 8 años)
pasarán a ser complejos (9 a 12 años) y siempre
con mayor coeficiente de dificultad.
b) Enseñar de vez en vez y separadamente las
cuatro reglas del minibásquet propuestas, y combinarlas
entre ellas, usando ejercicios - juego que, fáciles
al principio, se vayan complicando, según el grado
de aprendizaje de los chicos. Los fundamentos vienen enmascarados
y enseñados bajo la forma de juego. Las reglas y
las combinaciones se enseñan del siguiente modo:
1. Enseñar la primera
regla: "No se puede caminar ni correr con el balón
en la mano, por tanto hay que botarlo en el suelo",
dribbling. Se enseñarán varias formas de realizar
el bote en situaciones siempre diferentes usando, al principio,
un lenguaje accesible a los niños. Después,
los ejercicios - juego se irán complicando, haciéndolos
más interesantes y estimulantes. Deben presentarse
las diversas situaciones de juego primero parados y, luego,
en movimiento.
2. Enseñar la segunda regla: "Para ganar
hay que encestar la pelota en la canasta adversaria más
veces que el rival, de forma que es preciso tirar",
lanzamiento. Al principio decir sólo que suelten
las manos y miren la parte del cesto más cercana.
Es importante presentar, al principio, varios modos de lanzar
en situaciones siempre distintas (a dos manos, a una mano)
bajo forma de competición por puntos. Tras el tiro
a dos manos y una mano, se presentará el tiro en
suspensión, la entrada en bandeja y los tiros especializados.
La precisión del tiro es una fase sucesiva, como
la corrección. Lo importante al principio es aconsejar,
incitar, estimular. (Sobre este tema ver: "La relación
entre los medios, la metodología y la efectividad",
de Esper Di Cesare, 2000).
3. Combinar las dos primeras reglas: "Para ir
a la canasta, primero hay que driblar". Demostrar al
niño, mediante situaciones combinadas de bote y lanzamiento
que es más simple tirar desde debajo de la canasta
que desde lejos y, por tanto, aproximarse es importante,
por lo que debe botar buscando buen sitio. Las conclusiones
de tiro se presentarán en formas diferentes y la
destreza aumentará con la mejora de las funciones
motoras.
4. Enseñar la tercera regla: "No se puede
jugar sólo contra todos, hay que colaborar con los
compañeros de equipo y, por tanto, hay que pasar
el balón". Pase. Iniciar la didáctica
del pase partiendo aún de situaciones individuales
de un balón por niño (como en el bote y en
el lanzamiento) para pasar después a la situación
de un balón cada pareja, hasta un balón cada
cinco. Los ejercicios - juego son de intercambio de balón
propio con un compañero en situaciones siempre nuevas
y distintas, primero parados, luego en movimiento. Los consejos
a dar al principio son de extender bien los brazos y hacer
ver dónde se quiere recibir el balón. Es importante
mostrar varios modos de pase (a dos manos desde el pecho,
a dos manos sobre la cabeza, a dos manos picado, etc.).
Siempre bajo la forma de competición estimulando
la creatividad de ejecución. Sucesivamente es oportuno,
presentar todos los demás modos de pase con una mano
(lateral, lateral picado, béisbol, etc.).
5. Combinar las tres primeras reglas: "Se puede
ir hacia la canasta botando o pasando el balón".
Bote, pase y lanzamiento. Es importante variar continuamente
la temática de trabajo (ejercicios - juego diferentes)
y presentarla, al principio, bajo la forma de competencia
y juego.
6. Enseñar la cuarta regla: "Para vencer
hay que lograr que el contrario haga pocos encestes, así
que es preciso defender". Defensa. Para hacer comprender
mejor el concepto de defensa es importante partir de una
situación de posesión del balón. Como
en el dribbling y el pase se comienza con un balón
por niño, enseñando a defender la posesión
de la pelota (percepción y defensa del cuerpo), a
intentar recuperarla si se pierde y, si no se puede recuperar,
a defender la canasta propia. Por ello, se empezará
con el 1 versus 1, primero parados y luego en movimiento,
comenzando en todo el campo y, luego, en situaciones de
espacio restringido. Los juegos propuestos serán
muy simples al comienzo para hacerse cada vez más
difíciles y costosos.
7. Combinar las cuatro reglas: Mediante ejercicios
- juego de combinación de bote, pase, tiro y defensa
en situaciones siempre sencillas al comienzo, variando la
dificultad sucesivamente. El conjunto nos llevará
a enseñar lo que es el juego globalmente, con toda
su lógica y secuencia. Es importante presentar situaciones
e juego con alternancia ataque - defensa. Después
de que las cuatro reglas del juego y sus combinaciones han
sido aprendidas de forma simple (6 a 8 años) y en
forma más compleja (9 a 12 años), el instructor
debe poner a los chicos en condiciones de disputar partidos
lo más rápido posible (5 o 6 clases).
Para conseguirlo deberá:
a) Para los chicos de 6 a 8
años: Hacer efectuar mini - partidos desde 1 vs.
1 en una canasta, a 1 vs. 1 en todo el campo, para llegar
al 3 vs. 3 en forma libre (analizando el 1 vs. 1 con apoyo),
primero con balón consignado, después con
salto entre dos en mitad de campo. Iniciar y enseñar
el reglamento extrapolando las distintas situaciones (saque
lateral, de fondo, falta personal, etc.) del juego mismo,
en cuanto el niño tiene necesidad de vivir estas
experiencias como algo tangible. El
3 vs. 3 en forma libre es el resultado final máximo
para niños de 6 a 8 años.
b) Para los chicos de 9 a 12 años: Partir
del 3 vs. 3 libre, para efectuar partidos 3 vs. 3 en franjas
(centro, lado derecho, lado izquierdo), buscando dar orden
al juego. Serán analizadas todas las situaciones
de superioridad e inferioridad numérica (1 v. 2,
2 v. 1, etc.), defensa sobre el portador del balón
y defensa sobre el jugador sin balón. Se preparará
después el 3 vs. 3 didáctico en medio campo
subdividiendo el área en tres partes, fijando las
misiones y los papeles, que deberán ser intercambiados.
Del 3 vs. 3 se pasará al 5 vs. 5 en forma libre,
después a la didáctica del 5 vs. 5 en medio
campo (centro, ala derecha, ala izquierda, ángulo
derecho, ángulo izquierdo), con defensa al principio
pasiva y, luego, activa. No debe haber especialización
de funciones. Todos deben jugar en todas las posiciones.
Del 5 vs. 5 en medio campo, se pasará al 5 vs. 5
en todo el campo, partiendo de una situación de canasta
o de rebote defensivo. El 5 vs. 5
en todo el campo, defensa hombre a hombre, concepto de pasar
y jugar, es el resultado final máximo al que se debiera
aspirar en la etapa final del minibásquet.
El reglamento se aplica en una forma más rígida,
desde situaciones que se verifican en el campo: personal,
autoacusación, tiros libres, saque lateral, saque
de fondo, salto entre dos, participación de un árbitro.
Todas estas situaciones, teniendo presente la gradación
de aprendizaje, permiten al chico aumentar la propia visión
corpórea en el ámbito del juego. El interés
aumentará con relación al aumento de la dificultad
de los ejercicios - juego y de las combinaciones entre ellos.
Escalonadamente, se insertarán ejercicios didácticos
para fijar mejor las diversas posiciones de partida, el
desarrollo del gesto específico, la posición
de conclusión. El partido de
5 vs. 5 en todo el campo de juego será el último
momento técnico, es decir, la esencia del juego.
Terminamos
nuestra propuesta, confirmada por la investigación
realizada, con un deseo: que los centros de minibásquet
primero y, los clubes de baloncesto después, no pierdan
de vista su función social y que todos los instructores
de minibásquet y los entrenadores del baloncesto intenten
difundir la faceta moral de la enseñanza deportiva,
que tal vez no nos hará ganar un título o una
medalla, pero sí nos ofreceré jóvenes
mejores.
Investigación realizada
entre Mayo de 1999 y Marzo del 2000. P.E.D.C.
Publicaciones.
Pehuajó, Provincia de Buenos
Aires. Argentina.
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