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La influencia de la metodología aplicada en la iniciación al minibásquetbol, en la efectividad del jugador
 
Sept 2001
   
 
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La influencia de la metodología aplicada en la iniciación al minibásquetbol, en la efectividad del jugador.
 

Lic. Pablo Alberto
Esper Di Cesare



Una propuesta pedagógica diferente en la iniciación al minibásquetbol.

· A - Fundamentación de la Investigación:
· Problemática de la investigación:
La metodología de la enseñanza del baloncesto, como la de muchos otros deportes colectivos, recibe en gran medida la influencia de métodos pedagógicos que postulan las teorías tradicionales de concepción conductista. Estos ven una enseñanza descontextualizada de las características del juego motor.
Luego de haber observado innumerable cantidad de entrenamientos en diferentes clubes y escuelas de nuestro país, Cuba, Estado Unidos y México, y de haber realizado una lectura profunda de las tendencias modernas en la pedagogía del entrenamiento bajo una teoría constructivista del aprendizaje, nos abocaremos a la problemática de la enseñanza de las técnicas deportivas en las edades formativas, y su relación posterior con la efectividad en el lanzamiento, como una de las causas de la baja efectividad de nuestros jugadores en los lanzamientos. Una de las hipótesis de nuestra investigación, que existe una relación directa entre el tipo de metodología a utilizar en la enseñanza del baloncesto en edades formativas, y la efectividad en el lanzamiento en estas divisionales.

· B - Marco teórico:
· B. 1. ¿Es necesario el dominio previo de la técnica deportiva para poder jugar baloncesto?.
La pedagogía deportiva se ha construido a partir de la reproducción de modelos técnicos basados en la práctica adulta de alto nivel, que está marcada por el campeón y/o por el deporte de elite.
En este sentido Blázquez Sánchez1, "... en una concepción instrumentalista del movimiento: el niño al servicio del movimiento. Se ha enseñado al niño o al adolescente el modelo de gesto eficaz como algo impuesto, donde sólo existe una respuesta válida". La demostración y la repetición han sido los procedimientos más utilizados. En muchas ocasiones, las actividades propuestas han tenido poca relación con las aspiraciones e intereses del niño. El excesivo interés por descomponer el objeto de enseñanza en vistas a una máxima eficacia provoca un desinterés por parte del niño que desea practicar el deporte en cuestión de forma lúdica.

La magnificación de la técnica como pilar del proceso de enseñanza ha llevado a cometer un importante error, eliminar el placer que el juego genera (y consecuentemente la actitud esencial de diversión) y sustituirlo por la instrucción. Esto transforma la actividad de juego en trabajo y la atmósfera que se crea se aleja de los intereses del niño.

El lector de esta investigación se preguntará en este momento: ¿Pero entonces, no es necesaria la práctica para el aprendizaje de las técnicas deportivas? .

Hemos incorporado este punto al desarrollo de esta investigación para que el lector sepa que la concepción moderna de la enseñanza de los deportes va contra la corriente tradicional mecanizada y de las técnicas deportivas, donde el niño no jugaba hasta que no dominaba un conjunto de técnicas consideradas elementales para el juego.
Pero la etapa evolutiva en que se aplica esta concepción está referida al inicio del niño en la actividad deportiva, a los chicos que concurren a las escuelas de baloncesto desde los 8 a los 12 años (el período del minibásquetbol), produciendo en muchos casos el abandono por aburrimiento. (¿cuándo jugamos?).

· C - Objetivos Generales de la Investigación:

1. Analizar la correspondencia existente entre la ejecución técnica de los fundamentos del baloncesto y la pedagogía utilizada en su enseñanza en las divisiones formativas.
2. Conocer la formación pedagógica de los entrenadores de baloncesto de las categorías en formación o de base.
3. Conocer los intereses y carencias de los entrenadores de baloncesto de las categorías formativas con relación a los contenidos específicos de su actividad.
4. Presentar una forma diferente de realizar la iniciación al baloncesto, en las edades formativas, apoyado en las concepciones constructivistas del aprendizaje motor.

· D - Objetivos Específicos de la Investigación:

1. Determinar cuál es el tipo de metodología a aplicar en la enseñanza de las técnicas del baloncesto en divisiones formativas y su relación con la efectividad en el lanzamiento.
2. Conocer la formación específica en la pedagogía del entrenamiento que poseen los entrenadores de divisiones formativas.
3. Determinar si existe relación entre la formación de los entrenadores y el tipo de metodología utilizada en sus entrenamientos para la enseñanza del baloncesto.
4. Desarrollar una propuesta metodológica para la iniciación al baloncesto en edades formativas, sobre la base de una pedagogía deportiva de influencia constructivista.

· E - Tareas de la Investigación:

1. Poner en práctica el test pedagógico especial para observar la efectividad y ejecución técnica del movimiento.
2. Determinar la conformación de los grupos que tomarán parte de la investigación: grupo de control y grupo experimental.
3. Seleccionar los métodos matemáticos estadísticos, que se ajusten a nuestro trabajo, para el análisis de los resultados.
4. Distribuir una encuesta a entrenadores de divisiones formativas de todo el país para conocer su formación en la pedagogía del entrenamiento y su filosofía del trabajo en estas edades.
5. Observar entrenamientos de divisiones formativas en clubes de distinto nivel de competencia a fin de comparar "in situ" las distintas estrategias pedagógicas aplicadas por los entrenadores de estas divisionales.
6. Realizar el estudio de los resultados obtenidos en la recolección de datos.
7. Proporcionar resultados que aporten soluciones a la actual situación del baloncesto de base de nuestro país.
8. Realizar una propuesta concreta de iniciación al baloncesto, en las etapas del minibásquet, tomando como base los resultados obtenidos en la investigación.

· F - Formulación del Problema de Investigación:
· Que el tipo de pedagogía de la enseñanza deportiva que se utiliza en nuestro baloncesto de divisiones formativas, influye negativamente sobre el aprendizaje de las técnicas deportivas y la comprensión del juego de nuestros jóvenes jugadores.
· Que la formación pedagógica de nuestros entrenadores de divisiones formativas adolece de carencias en lo que respecta al conocimiento de las diferentes propuestas modernas de la enseñanza de los deportes de conjunto.

· G - Hipótesis de la Investigación:
Por todo lo expuesto, nuestras hipótesis de trabajo son las siguientes:
· La enseñanza del baloncesto en divisiones formativas, realizada bajo una pedagogía constructivista, y no tecnicista y asociacionista, favorece la efectividad y precisión de las técnicas deportivas.
· Los entrenadores de cantera poseen una visión mecanicista y descontextualizada del aprendizaje de las técnicas deportivas en las edades de formación.

H - Métodos y Procedimientos de la Investigación:
· H - 1. Métodos:
Para determinar la conformación de los grupos de control y de experimentación se tomaron dos tests de lanzamientos a los sesenta jugadores que tomaron parte de la investigación.
Los tests fueron los siguientes:

1. Test de lanzamiento estacionario: Los jugadores desde las posiciones 1, 2 y 3 ejecutaron 10 lanzamientos de cada posición por jugador, a una distancia de 4, 50 metros del cesto de minibásquetbol con el balón que corresponde a la categoría. El jugador no realiza los 30 lanzamientos consecutivos sino que ejecuta los diez de su posición y espera que finalice su grupo para cambiar de posición. Los jugadores fueron divididos inicialmente al azar en los seis tableros con que cuenta en gimnasio en grupos de 10 jugadores por tablero con cinco pelotas cada uno.
2. Test de lanzamiento en movimiento: Los jugadores se encuentran divididos con la misma metodología descripta en el test anterior, al igual que el orden de realización de las tareas. En este caso, los jugadores se colocan en mitad de cancha y deberán ir realizando un slalom entre cinco conos colocados a una distancia entre sí de 2 metros, en el primer cono a cinco metros de la línea de partida. No hay especificación técnica sobre cómo realizar el recorrido (con cambio de mano o no), sólo que deben hacerlo a la mayor velocidad posible y lanzar antes de llegar a la línea de la posición correspondiente con un lanzamiento estacionario o con salto.
Las operaciones matemáticas y estadísticas que se realizaron fueron sumar la cantidad de signos (+) y (-), lo que nos dio el total de ejecuciones que se realizaron, otorgaron, además, la cantidad total de ejecuciones encestados y los fallidos, infiriendo de éstos, el porcentaje de efectividad, individual y por grupo de tareas.
3. Encuesta: Se realizó una encuesta a 231 entrenadores de divisiones formativas de nuestro país y del extranjero, utilizándose como metodología de entrega su distribución por Internet a través de listas de discusión especializadas en baloncesto, vía e-mail.
Las respuestas fueron tabuladas en una tabla de doble entrada realizándose luego las operaciones matemáticas para determinar los porcentajes de cada una de las contestaciones.
4. Observación directa: Se realizó la observación directa de entrenamientos de divisiones formativas en diferentes ciudades de nuestro país, en clubes y escuelas de baloncesto de diferente nivel de rendimiento (Por ejemplo: divisiones inferiores de clubes de Liga Nacional de Básquetbol "A" y del Torneo Nacional de Ascenso; o clubes de asociaciones del interior de poca competencia; o clubes que practican el baloncesto en forma no federada).
En algunos casos se informó a los entrenadores que se iban a observar los entrenamientos pero sin decirles el motivo verdadero de la visita, en tanto que en la mayoría no se les comunicó el motivo de la observación, sentándose directamente en las gradas para que los entrenadores no cambien su forma diaria de dictar los entrenamientos. En todos los casos se observó un mínimo de tres entrenamientos con la misma divisional o con otras también de carácter formativo (premini, mini o escuelitas).

· H - 2. Procedimientos:
Una vez determinada la composición de los grupos, se realizó un período de cinco meses de prácticas a cargo del experimentador, que consistió en tres entrenamientos semanales de noventa minutos cada uno. Para los entrenamientos se contó con una pelota de mini por jugador y seis tableros reglamentarios para la categoría.
El grupo de control realizó, durante el período de prueba, sus entrenamientos bajo una concepción conductista y tecnicista de las técnicas deportivas, incluso organizando la estructura de las prácticas con la clásica progresión lineal que postulan estas teorías.
El grupo experimental desarrolló, durante el período de cinco meses, sus entrenamientos bajo la organización de una pedagogía del tipo constructivista, en la formación de la acción técnica y táctica del juego, priorizando el entendimiento del juego y el desarrollo de las técnicas deportivas del baloncesto a través de las formas jugadas y driles que favorecen el desarrollo del juego bajo nuestra filosofía de trabajo.
Una vez finalizado el período de experimentación se realizó nuevamente las evaluaciones respetando exactamente las indicaciones previstas para los tests, incluso siguiendo el mismo orden de lanzamiento y en el mismo cesto donde fue realizada la prueba de control.

· I - Variables analizadas:

Las variables analizadas en la investigación fueron las siguientes:
1. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 1 en el grupo de control.
2. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 2 en el grupo de control.
3. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 3 en el grupo de control.
4. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 1 en el grupo de control.
5. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 2 en el grupo de control.
6. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 3 en el grupo de control.
7. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 1 en el grupo experimental.
8. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 2 en el grupo experimental.
9. Efectividad del lanzamiento estacionario de posición 3 en el grupo experimental.
10. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 1 en el grupo experimental.
11. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 2 en el grupo experimental.
12. Efectividad del lanzamiento en movimiento de posición 3 en el grupo experimental.
13. Formación pedagógica de los entrenadores de cantera.

· J - Análisis de los resultados:
Haciendo un estudio de todos los resultados y de las informaciones arribamos a las siguientes conclusiones:

· Análisis comparativo entre los resultados alcanzados por los dos grupos:

Podemos observar que los dos grupos que tomaron parte de la investigación han tenido una mejora de sus porcentajes de efectividad, tanto en el lanzamiento estacionario como en el lanzamiento en movimiento, por lo que podemos deducir que ambas pedagogías de la enseñanza producen una mejora en las técnicas evaluadas.



Pero, por otra parte, debemos señalar que el incremento logrado con el grupo de experimental es superior al logrado por el grupo control en los dos tests y en el promedio total, como se puede observar en el cuadro correspondiente. Es importante destacar que la diferencia de efectividad lograda por el grupo experimental es del 40, 96 % con relación a los resultados conseguidos por el grupo control.


· Análisis de los resultados alcanzados con la variable Nº 13:



Es importante observar que el porcentaje de entrenadores con estudios universitarios y/o terciarios, completos y/o incompletos es muy elevado, es del 65, 38%. Pero hay que destacar el hecho de que sólo el 10 % de los que poseen estudios universitarios y el 35 % de los que poseen estudios terciarios han cursado carreras que en su plan de estudios incluyen materias del área de las ciencias humanas, como la pedagogía, la didáctica, la psicología, las teorías del aprendizaje.
Por otra parte, el porcentaje de entrenadores que han realizado la capacitación específica que trabajan en divisiones formativas es de sólo el 30, 77%, es decir que tres entrenadores cada diez han accedido a este perfeccionamiento.


Con relación a los medios que utilizan nuestros entrenadores para incrementar sus conocimientos se puede observar que los preferidos son los sitios en la Web y los libros específicos sobre baloncesto. Esto indica la posibilidad de acceso a una forma de especialización individual y económica, por motivos que serán detallados más adelante.

Es llamativo que el tercer lugar correspondan a los entrenadores asistir a los entrenamientos de equipos de Liga, a pesar de que en su gran mayoría reconocieron, en el apartado correspondiente, que debían utilizar una pedagogía diferente en las divisiones de base a las que se utilizan en las divisiones mayores. La asistencia a entrenamientos de equipos de base, su actividad real, recién se encuentran en el 6º lugar en las preferencias, lo que les permitiría observar otras formas de trabajo con jóvenes en edades de iniciación.
Un dato interesante es la ubicación que ocupa el perfeccionamiento por medios de Clínicas, en las preferencias de los entrenadores, en el 5º lugar; cuando, no hace mucho tiempo, era casi la forma exclusiva de actualización a la que tenían acceso. Las razones de esta caída de las Clínicas en la preferencia de los entrenadores las desarrollaremos más adelante.
Finalmente, a pesar de que los entrenadores reconocen que necesitan mayores conocimientos en lo referido al área de la pedagogía deportiva, los sitios Web especializados en esta materia ocupan uno de los últimos recursos que utilizan los entrenadores para perfeccionarse (el 7º lugar).


Como ya íbamos marcando en el análisis de la tabla Nº 3, los entrenadores de divisiones formativas encuestados señalan que sus mayores falencias y necesidades de perfeccionamiento se relacionan, en tres de los cuatro primeros lugares, con aspectos que tienen que ver con las ciencias humanas: Psicología deportiva, Pedagogía deportiva y Psicología infantil. Recordemos que si nos dirigimos a los resultados presentados en la tabla Nº 2, podemos observar que es la carencia marcada en su formación general, que a pesar de ser en muchos casos de nivel universitario y/o terciario, carecía de base en estas materias.

En 3º lugar aparece la preocupación por conocer trabajos tácticos específicos para la categoría lo que, a nuestro entender, tiene que ver con la noción que poseen muchos entrenadores de pensar en táctica como sistemas tácticos de juego, y no como desarrollo del pensamiento táctico a través del juego, influenciados por la pedagogía de neto corte conductista y asociacionista que emplean en sus entrenamientos.

Llama la atención que no ocupe un lugar preponderante (el 9º) en el perfeccionamiento de los entrenadores, todo lo que vinculados a las relaciones humanas, algo fundamental en las edades en las que estamos trabajando.



Al tener que señalar los principales aspectos que deben priorizarse en el trabajo de iniciación del baloncesto aparecen en dos de los tres primeros lugares, ítems que revelan una metodología asociacionista de la enseñanza de los fundamentos deportivos guiados por una filosofía conductista del aprendizaje, en especial al designar a las progresiones técnicas como el segundo lugar. Esto marca una concepción de aprendizaje por estancos donde es necesario el dominio previo de la técnica para poder jugar.
Al mismo tiempo, esto se contrapone con la opción elegida en primer término por los entrenadores de ir del juego a la enseñanza de la técnica. Al parecer los entrenadores han expresado en este ítems es la necesidad de priorizar el juego sobre los resultados, pero a la luz de los resultados de las encuestas y de las múltiples observaciones realizadas de entrenamientos en todo nivel competitivo, pensamos que los entrenadores optan por la enseñanza de las técnicas para poder jugar. Recordemos que en la tabla anterior, uno de los aspectos en que consideraban que necesitaban mayor perfeccionamiento era el relativo a la formación táctica de los jóvenes jugadores.
Podemos reforzar esto observando que las 5º y 6º opciones elegidas tienen que ver con la enseñanza de las técnicas deportivas y su automatismo, con una clara influencia de la pedagogía de la enseñanza propuesta por Meinel - Schnabel.
Otro aspecto importante a destacar es que en una importante posición (la 4º) encontramos que el pensamiento de los entrenadores es utilizar una didáctica diferente en divisiones formativas a las divisiones mayores. A la hora de asistir a entrenamientos prefieren claramente observar entrenamientos de equipos de Liga, antes que entrenamientos de equipos de base.

Finalmente, tanto en la tabla Nº 3 como en la Nº 4, se puede observar que la preparación física general y especial del jugador de baloncesto en etapa de formación no es un aspecto que preocupe demasiado a los entrenadores, ocupando lugares alejados en los resultados de preferencias. Consideramos que esto puede deberse al asociar la idea de preparación física tanto general como especial, al pensamiento tradicional del ejercicio riguroso realizado en las edades juveniles y mayores cuando, en realidad, este es un aspecto que tiene vital importancia en el desarrollo de las cualidades físicas del jugador en su vida deportiva. Tal vez, este pensamiento, esté influenciado por el desconocimiento de los entrenadores sobre el trabajo específico a realizar en estas edades, unido a la falta de material bibliográfico específico (la gran mayoría de las publicaciones sobre este aspecto siempre están referidas al alto rendimiento). Creemos oportuno destacar que, con una adecuada organización de la clase, se puede realizar una preparación física de los jugadores a estas edades utilizando cargas adecuadas a su nivel evolutivo con técnicas deportivas ya fijadas, o por medio de juegos simplificados de iniciación que aseguren una continua movilidad de los jugadores.

· K - Conclusiones y Recomendaciones:
· K. 1. Conclusiones de la investigación:

Una vez realizado el análisis de los resultados, podemos concluir planteando los siguientes aspectos:
· A la luz de los resultados obtenidos después de cinco meses de entrenamiento con las dos metodologías propuestas en este estudio sobre jugadores de baloncesto en edad de mini - deporte podemos afirmar que las dos tendencias pedagógicas utilizadas han favorecido la efectividad del lanzamiento en las dos variantes empleadas.
· A pesar de producirse un aumento de la efectividad evaluada con las dos técnicas empleadas, es con la pedagogía de tipo constructivista con la que se obtienen los mayores aumentos en la efectividad.
· El aumento promedio de la efectividad con la pedagogía constructivista es un 40, 96% superior a la que obtuvo el grupo de control que trabajo con una pedagogía mecanicista y de neto corte asociacionista.
· La mayor efectividad registrada en ambos grupos, en los dos tests en la posición número dos de lanzamiento (ala derecha), podría deberse a una mayor cantidad de lanzadores diestros en el total de jugadores evaluados (8 zurdos sobre 60 jugadores evaluados).
· Los índices de aumento de la efectividad son mayores en las pruebas de lanzamiento estacionario que en las de lanzamiento en movimiento, porque este conlleva una dificultad técnica mayor al englobar en el test varias técnicas que el jugador debe poner en práctica (dribbling en velocidad con cambios de dirección, parada tras carrera en uno o dos tiempos, y el lanzamiento posterior).
· Los mayores porcentajes de efectividad, en ambos grupos y en las dos tomas del test, fueron conseguidos en la posición uno, de frente al cesto, una posición que es normalmente de la mayor promedio de efectividad porque es indistinta para zurdos y diestros, y porque tiene la ayuda adicional del rebote franco en el tablero.
· La diferencia superior al 100 % que se obtuvo en el post - test en la efectividad de los lanzamientos en movimiento a favor del grupo experimental, se funda en que las ejercitaciones que realizó este grupo (influenciadas por una pedagogía que promueve los aprendizajes contextualizados), tienen una transferencia mayor a la situación planteada. Que la propuesta por la pedagogía del crecimiento técnico lineal y las progresiones técnicas, que si bien serán útiles en un período del entrenamiento, no lo son en la edad de iniciación al baloncesto.
· Es muy importante no caer en la actitud extremista de basar toda nuestra enseñanza ni en uno u otro método, como si estos fueran una panacea. Evidentemente, la influencia que reciben los entrenadores de las metodologías técnicas norteamericanas del nivel superior ha llevado a muchos a pensar que se debía extrapolar esa experiencia a los chicos en edad de formación en el deporte. De allí que en muchísimos entrenamientos visitados, el niño repetía hasta el hartazgo un movimiento técnico (por ejemplo: finta y penetración frente a un cono ¿Quién no ha realizado este ejercicio como jugador y luego como entrenador?), para el logro del tan deseado automatismo deportivo, sin importar si se estaba divirtiendo.
· Muchos de los cultores de la metodología norteamericana del baloncesto, han olvidado que sabemos que el deporte está influenciado por el movimiento de su psicología conductista, es que en las edades de iniciación, en la disciplina de ese país no existen clubes ni escuelitas de baloncesto, sino que el primer aprendizaje se manifiesta en los plays - grounds, jugando, desarrollando las habilidades del uno contra uno, aprendiendo a resolver problemas por medio del juego, no aprendiendo técnicas para después poder jugar.
· A pesar del alto nivel de estudio terciario y/o universitario de los entrenadores, es muy pequeña la porción de éstos que ha desarrollado su formación sobre aspectos que tienen que ver con las ciencias de la educación.
· El porcentaje de entrenadores que han podido acceder al título de entrenadores nacionales y que trabajan en divisiones formativas es muy bajo (sólo 3 de cada 10 entrenadores han realizado el perfeccionamiento). Debido a que la organización centralizada del acceso a estos cursos con que cuenta nuestro país,
· A raíz de la no existencia de una red de perfeccionamiento destinada a los entrenadores que viven en los lugares más apartados y que, por lo general, trabajan con menos recursos, es que priorizan a la hora de acceder a información específica los sitios Web de baloncesto. Además, a raíz de la realidad económica y geográfica de nuestro país, son pocos los entrenadores que disponen de los medios para la asistencia a Clínicas en lugares alejados de sus hogares, por lo que el perfeccionamiento está siempre al alcance de los mismos: los que pueden. Poco hacen el Estado, las Federaciones y las Asociaciones de Entrenadores para permitir el perfeccionamiento de estos entrenadores, que en muchos casos son los que forman los jugadores que luego son reclutados por los equipos de Liga. Es esta una deuda pendiente que tienen los distintos estamentos que rigen el baloncesto para con los que día a día llevan adelante este deporte. Tal vez, si no se le da una orientación centralizada, esta tendencia pueda revertirse con la creación de la recientemente anunciada, Escuela Nacional de Entrenadores.
· Existe, y es muy evidente, en nuestros entrenadores de divisiones formativas, una gran influencia de la pedagogía norteamericana del entrenamiento deportivo, basada en una psicología conductista, la cual es aplicada en muchísimos casos, a nuestros jóvenes. Esto se debe en gran medida, a nuestro entender, a dos motivos: la falta de formación de nuestros entrenadores en los principios del constructivismo aplicado a la iniciación deportiva, por un lado y; la realidad que indica que, en muchos casos, están a cargo de las divisiones formativas jugadores del equipo mayor que acceden a este trabajo como compensación por jugar en el primer equipo. En este caso, normalmente, los dirigentes contratan a un jugador muy hábil con el pensamiento que si sabe jugar va a saber enseñar, el cual empleará la didáctica de: "enseño como me enseñaron", basada en una pedagogía analítica donde la imagen del movimiento y la demostración técnica exquisita tienen gran importancia antes que el desarrollo del pensamiento táctico por medio del juego.
· Reiteramos que no debemos caer en un extremismo pedagógico a la hora de elegir nuestra propuesta didáctica para el diseño del plan de entrenamiento para las edades de iniciación, pero si tener presente que el mayor porcentaje del aprendizaje debe estar influenciado por principios constructivistas, y saber cuándo utilizar los métodos mecaniscistas y analíticos para la corrección de ciertos gestos técnicos puntuales.
· En consecuencia, Gómez (2) sugiere que, "... la enseñanza de la Educación Física, en tanto pedagogía de las conductas motrices, debería orientarse en etapas iniciales del aprendizaje hacia estrategias que consideren el respeto por el movimiento activo que tiene lugar cuando el sujeto intenta estrategias de adaptación a una situación material o afectivo social que tensiona y motiva".
· Esto implica la necesaria sujeción de las prescripciones didácticas de la disciplina, antes a las significaciones afectivas, intelectuales, socio - culturales y motrices que caracterizan cada etapa del desarrollo infantil y juvenil, que a las lógicas traspuestas de otros campos disciplinares (tales como la psicología evolutiva, la fisiología del ejercicio, la teoría del entrenamiento deportivo, etc.), transposiciones que terminan convirtiendo a la Educación Física en la exposición formalizada "didácticamente" de los contenidos de aquéllas, dando lugar a una práctica descarnada de los sujetos que aprenden, socialmente enajenada y enajenante.
· Por lo antedicho, tomaremos como propia la propuesta teórica y práctica del Lic. Gómez (2), que consiste en, "... en el caso de la enseñanza de las habilidades motoras, en un modelo de estimulación de la motricidad en la niñez y la juventud, concebido como el sucesivo despliegue de las etapas inicial, intermedia y final a las formas de motricidad básica, específica y especializada, lo cual conduce a una sistematización científica de dicho proceso, respetando a la vez las exigencias sociales de adaptación y producción y los ritmos propios de cada etapa del desarrollo infantil, restituyendo al movimiento, su carácter expresivo a la vez que adaptativo".
· Finalmente, creemos haber demostrado que con una pedagogía del tipo que propugnan las teorías constructivistas para las edades de iniciación se pueden obtener, incluso, mejores resultados que con la enseñanza basada en los preceptos conductivistas, mecaniscistas y asociacionistas del aprendizaje de las técnicas deportivas. Con los dos sistemas de logran aumentos en los porcentajes de efectividad pero, con los principios constructivistas el porcentaje de mejora es muy superior y, de una cosa estamos seguros, los chicos se divierten muchos más en las prácticas aprendiendo a través de formas jugadas que por medio de la repetición sistemática y descontextualizada de las técnicas deportivas.

· K. 2. Recomendaciones a partir de los resultados de la investigación:

Teniendo presente los resultados alcanzados, consideramos que podemos realizar las siguientes recomendaciones:
Basados en los resultados de esta investigación, se produzcan cambios en la formación y perfeccionamiento de nuestros entrenadores de cantera.
Los cambios aconsejados son la obligatoriedad de realizar cursos de monitores y de entrenadores para todos aquellas personas encargadas de las divisiones formativas de los clubes afiliados a las distintas federaciones provinciales.
Las distintas federaciones provinciales proyecten el dictado de clínicas deportivas en las localidades donde se practica baloncesto a nivel no federado.
Dentro del temario de las clínicas de perfeccionamiento que realizan las distintas Federaciones y Asociaciones de Entrenadores, debería incluirse un capítulo dedicado a las divisiones formativas.
Que dentro de las carreras de Instructor y Entrenador Nacional de Baloncesto se incluya la materia Pedagogía del Deporte, centrando su análisis sobre las distintas teorías del aprendizaje aplicadas al deporte.
Que las distintas federaciones provinciales y asociaciones de entrenadores elaboren un cuadernillo técnico y/o vídeo, dedicado exclusivamente a las divisiones formativas, implementando un sistema de capacitación provincial por medio de clínicas a las que concurran representantes de cada asociación afiliada, para que luego estos hagan de agentes multiplicadores ante sus colegas de región.
Que se jerarquice la función del entrenador de cantera tanto en su aspecto profesional como económico creando una legislación que obligue a los entrenadores de estas divisionales a tener títulos intermedios al de entrenador en relación con las divisiones a las que se desempeñe.
Facilitar el acceso, por parte de las distintas Federaciones Provinciales o de la Confederación Nacional, al material que reciben destinado al baloncesto de base por medio de su publicación en la Web como material de consulta y actualización rápido y a baja costo para todos los entrenadores del país.
Propiciar un espacio de consulta e intercambio entre los entrenadores de divisiones formativas dentro de sus respectivas asociaciones.
Incentivar, por medio de concursos, la investigación pedagógica y la publicación de artículos que favorezcan las condiciones de aprendizaje de los jugadores de baloncesto de divisiones formativas.

· K. 3. 1. Una visión diferente en las etapas de iniciación en el baloncesto:

Todo proceso metodológico se asienta sobre una base científica. En primer lugar, todo acto pedagógico debe partir del conocimiento teórico de las características del niño a una edad determinada, así como la lógica interna de las situaciones sociomotrices de colaboración y oposición.
En segundo lugar, se deberá plantear una estructura de progresión de las situaciones de juego, que haga posible la asimilación de las mismas por parte del niño - jugador.
Para abordar el desarrollo pedagógico del niño es necesario apoyarse en el conocimiento que brindan la psicología evolutiva, la psicología educativa, el psicoanálisis, la pedagogía, la didáctica y la psicología social.
También se puede observar, en muchos casos, un desconocimiento por parte de los entrenadores de la etapa de maduración psicomotriz por la que se encuentra eL niño, en la cual debe prevalecer una formación multipropósito, por encima de cualquier especificidad técnica deportiva.
Nuestra propuesta para esta etapa de iniciación, la de los 7 - 8 a 10 - 11 años, es que los chicos desarrollen una actividad multipropósito, la cual enriquezca su acervo motor, planteándoles experiencias motrices que luego puedan trasladar al juego, en particular al baloncesto.
Aunque no se encuentra desarrollado en esta investigación (se recomienda leer el libro "Baloncesto Formativo", de P.A. Esper Di Cesare -3-), las actividades a desarrollar con la iniciación en las escuelas de baloncesto a edades tan tempranas, reflexionamos acerca de la pedagogía y la metodología a emplear con este grupo de pequeños.

La tendencia internacional en lo que se refiere a deportes de equipo marca una tendencia a la iniciación cada vez más temprana de los niños en un deporte en especial, influidos en gran parte por los medios de comunicación masivos, olvidando en muchos casos, el hecho que es contraproducente de la especialización prematura de los chicos en un deporte en especial.
Se debe poner énfasis en el lograr una positiva transferencia de las actividades de iniciación a los deportes de conjunto, para ello se debe considerar a los deportes colectivos como realidades con similar funcionamiento interno, lo cual nos conduce a plantear situaciones motrices globales.
En la formación del niño, estas situaciones motrices globales, deben ser susceptibles de aplicarse a cualquier tipo de deporte colectivo, sabiendo que su utilización directa a uno u otro deporte, se matizará variando simples detalles como el tamaño y la forma del móvil a manipular, o el objetivo físico a alcanzar: arco, canasta, zona de marca.
Ante la multitud de variables que determinan los deportes sociomotores de colaboración - oposición, tratamos de suscitar situaciones que incidan sobre el mayor número posible de aspectos concernientes a su estabilidad interna. Obrando de este modo, nos aseguraremos una iniciación deportiva transferible al conjunto de estas prácticas ludomotrices.


Esta transferencia se pretende focalizar sobre dos niveles de actuación:

- Nivel cualitativo:
Tras identificar la etapa de evolución motriz en la que se halla la persona al iniciarse en estas actividades sociomotrices, potenciaremos las siguientes incidencias:
Situaciones motrices con estructura de duelo: Serán prácticas en las que sistemáticamente se enfrentarán intereses opuestos, cada vez con mayor parecido al antagonismo de los deportes de equipo.
Juegos o situaciones lúdicas motrices: Habida cuenta de la condición lúdica de los deportes de equipo, de su carácter grupal y de la participación global, integral del jugador que es protagonista de los mismos, optamos por el uso de los juegos o formas jugadas como actividades adecuadas para fomentar los mismos hábitos motores de los deportes de asociación. En este tipo de actividades el sujeto siempre participa globalmente con toda su personalidad, obligado a solucionar continuamente problemas inestables, irrepetibles, de la misma manera en que acontece en este tipo de deportes. Aprovechando el ludismo del deporte, a veces nos servimos de algún juego popular que disfrute de un funcionamiento sociomotor parecido al de los deporte de equipo, por ser ejemplos privilegiados de adaptación motriz.
Conductas motrices mixtas: Entendidas en cuanto a su incidencia múltiple sobre todos los mecanismos que intervienen en el acto ludomotor (percepción, decisión, ejecución).
Intervenciones motrices y roles: Referidas a las requeridas en los deportes colectivos, tanto en defensa como en ataque, en circunstancias de cooperación como de oposición.

- Nivel cuantitativo:
En la iniciación deportiva, no es prioritario el trabajo específico de la condición física de los jóvenes jugadores, ante los aspectos cualitativos diferenciados anteriormente, sin embargo, si conseguimos privilegiar actividades que además de una incidencia cualitativa supongan una participación similar a la de los deportes de equipo desde lo concerniente a la solicitación de las capacidades físicas condicionales (resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad), conseguiremos una transferencia más integradora sobre este tipo de deporte.

La aplicación de esta metodología de iniciación a los deportes de equipo, como base estructural de programación, y sin obviar las posibles aportaciones positivas del resto de planteamientos metodológicos tratados, supondría la aceptación de los siguientes aspectos:
La acción de un jugador en situación sociomotriz no puede hacerse más que por adaptación a una realidad momentánea del juego. Esa realidad supone que no se ejecutan unos procedimientos técnicos de forma aislada, sino unas acciones de colaboración y oposición, en ataque y en defensa.
Debemos confiar en la existencia de transferencia entre situaciones motrices semejantes lo cual revierte en un beneficio de tiempo de aprendizaje, pues no secuenciamos el aprendizaje de los elementos de juego, sino que se integran en una situación determinada, aquellos que resultan más significativos para su resolución.
En la iniciación a los deportes de equipo, debemos relegar los datos mecánicos a un segundo plano, para primar la intencionalidad de juego sobre el gesto descontextualizado.
La progresión metodológica ofrece una sustancial ventaja sobre el modelo de progresión lineal, en la que el aprendizaje de los distintos elementos constituyentes del juego, no necesariamente tiene relación entre sí. La superación de un estadio de aprendizaje no olvida los aspectos desarrollados en la etapa anterior. Por el contrario, los incorpora como célula fundamental y necesaria, enriqueciéndolos con nuevas situaciones de juego. El niño desde el primer momento reconoce los aspectos fundamentales del juego y evoluciona en su aprendizaje, sin posibilidad de desconexión.


Es importante entender la relación existente entre el juego y el deporte, en su aspecto de iniciación deportiva que posee el juego, para comprender la idea general de este trabajo orientado a una amplia formación del niño que llega al club para aprender baloncesto.
El trabajo de implantación de una formación de base y pre - deportiva a fin de una correcta iniciación en el baloncesto, en lugar de basarse en las tradicionales formas repetitivas y parcelarias del movimiento, encuentra sus raíces en la estructuración del esquema corporal y abre un proceso metodológico innovativo que se coloca en la evolución de las bases científicas y psicopedagógicas propias del juego y, en particular, del juego de situación como es el baloncesto.
Profundas y múltiples son las razones, de orden psicológico y sociológico, que convalidan una acción a favor de la difusión de la actividad motora y del minibásquet a una edad bastante precoz, al menos en concomitancia con el comienzo de la escolaridad obligatoria.
Sea la actividad motora de base, que el inicio del minibásquet, deben ser entendidos como parte de la educación global del individuo. Nuestro objetivo será dotar al individuo de todos los medios necesarios para poderse conocer (conocimiento del propio cuerpo, lateralidad, educación postural, etc.), para poder conocer el instrumento con el cual juega (balón), para poder conocer el espacio operativo en el cual juega (terreno de juego) y, en fin, para poder conocer a los otros (compañeros de equipo).

En algunos deportes se valora particularmente el campeonisimo, el tecnicismo exhaustivo. En cambio, partiendo de estos presupuestos de polivalencia y variedad, se intenta recuperar la dimensión humana más sana del movimiento y de la iniciación al juego. Por ello es necesario un desarrollo completo de la persona, mediante una actividad que no seleccione a los mejores en edad precoz, sino que eleve el nivel de equilibrio psicofísico de la masa y permita la liberación de energía altamente retenida y la ampliación de las experiencias vitales que favorezcan la consolidación de la personalidad y el mismo proceso de especialización.

En los primeros centros de adiestramiento de minibásquet (y todavía hoy en algunos), se atendía mucho a la técnica individual perfeccionada, el talento, relegando a muchos chicos que, sintiéndose traicionados en las motivaciones y los intereses, abandonaban el minibásquet, buscando otros juegos - deporte que les dieran lo que no encontraban en el minibásquet. En concreto, se atendía mayormente al aspecto técnico del minibásquet que no al aspecto del juego entendido como voluntad y deseo de jugar con los demás. En consecuencia, pocos muchachos (alrededor del 10% según estudios realizados en Italia), se encaminaban en el baloncesto, después de haber frecuentado los centros de iniciación al minibásquet. Se seleccionaban los mejores y los más altos. Se formaban supergrupos.

Esta situación extraña, anómala, ha hecho que la metodología de la enseñanza en los centros de minibásquet cambiase, que los programas de los cursos para instructores de minibásquet (monitores) se revisasen, a fin de hacer al joven "sujeto y actor del juego" y no objeto del instructor y entrenador. Sujeto del juego, el muchacho, el joven, tiene necesidad, jugando, de sentirse persona, de socializar, de afirmarse, y de ejercitar la propia creatividad.

El minibásquet, en esta lógica, debe ser comunicación con los otros, debe dar respuestas válidas a los deseos y motivaciones de los jóvenes. No debe ser presentado como baloncesto en miniatura, debe educar desde el punto de vista físico, debe potenciar la inteligencia motriz, no debe producir inmediatamente campeones, debe dar la posibilidad de higiene mental para el niño y, al fin, debe dar la posibilidad a todos, niños y niñas, de jugar sin imposiciones de resultados, y tanto mejor será el instructor de minibásquet cuanto más niños anime a continuar jugando al baloncesto.
El campeón de 10 u 11 años no será nunca un campeón auténtico después. Lo dejará antes, porque estará cansado de hacer cuatro entrenamientos a la semana, estará cansado de repetir siempre los mismos ejercicios, estará cansado de sentir a su entrenador siempre las mismas correcciones, los mismos esquemas, los mismos gritos.
Buscamos, entonces, formar una base mayor sobre la que trabaja, no hagamos selección precoz, cuidemos mayormente la función educativa del minibásquet, eliminemos el filtro que hay en el camino del minibásquet al baloncesto buscando hacer un minibásquet y un baloncesto en edad juvenil mucho más humanos. Cuando asumamos todo lo dicho anteriormente, podremos pensar que en muchos niños, no sólo el 10%, continuarán jugando al baloncesto y esto nos animará a seguir en este camino.
Adaptando nuestra pedagogía del entrenamiento, tal como ha sugerido esta investigación, podremos alcanzar estos objetivos, al mismo tiempo que elevar la calidad técnica de los pequeños jugadores, logrando hacer clases mucho más divertidas y efectivas que las que se dictan, lamentablemente aún hoy en numerosos gimnasios de nuestro país, bajo un ideal de un tecnicismo inútil en las edades de iniciación al baloncesto.

· K. 3. 2. Del juego - deporte del minibásquet al deporte del baloncesto:
El "juego" es una actividad individualista, egocéntrica, y tiene la función de revelar al sujeto el conocimiento de su propio cuerpo y de llevarle a dominar los instrumentos (en nuestro caso, el balón). A través del juego se tienen las primeras experiencias, se conocen los instrumentos (balón), el espacio operativo (terreno de juego), se conoce y se acepta a los compañeros de equipo. El juego, actividad primaria del niño, asume formas diversas según la edad. Cuando el sujeto toma posesión del instrumento (el dominio) se pasa del juego espontáneo al juego de reglas que se instaura en el momento de la adquisición de la sociabilidad por parte del niño. La plena aceptación de la presencia de otros individuos en el mundo egocéntrico del juego, lleva de hecho a la elaboración de reglas y normas que limitan la libertad extrínseca en el comportamiento lúdico del niño. El juego de reglas señala el momento en que la pura satisfacción viene limitada por la realidad exterior, constriñendo así al niño a un compromiso entre exigencias internas y externas. Este estadio representa el fin del juego en cuanto tal, englobando e integrando en sí mismo, todas las formas precedentes.

A tal fin, las reglas del minibásquet deben ser presentadas escalonadamente, primero en forma simple, después en forma más compleja y, sucesivamente, combinada entre ambos.

En el minibásquet, las dos primeras reglas que presentamos son el dribbling y el tiro. Cada niño tendrá "su balón" a disposición. Esta situación egocéntrica vendrá exaltada proponiéndole ejercicios - juegos de dribbling, tiro, y combinación de ambos.

Del juego de reglas al juego - deporte el paso es brevísimo. El proceso de paso de una situación individual y egoísta a una situación colectiva debe llegar gradualmente según se determinó al principio, teniendo en cuenta las exigencias del niño. En el juego - deporte colectivo se tiene necesidad del otro, del compañero, y por ello en el minibásquet vendrá presentada la tercera regla, o sea, el pase. Pero no se partirá, al principio, de un balón por pareja, sino aún de un balón por niño, se harán ejercicios - juegos de intercambios de balones, en una relación de plena confianza. Se llegará así a un balón por pareja (luego cada tres, cada cuatro y cada cinco chicos) primero en ejercicios - juego sin movimiento, luego con desplazamientos, haciendo vivir al niño todas las situaciones intermedias de modo intenso, real y concreto. De este modo comprenderán los matices y contrastes de las diversas situaciones La misma experiencia vale para la cuarta regla del minibásquet, la defensa.
Se iniciará también con un balón por niño, que deberá defenderlo (por tanto, conocimiento y defensa del propio cuerpo y del balón) y si lo pierde intentará recuperarlo y, si no lo consiguiera, deberá defender su canasta.
En el niño, en el joven, la competencia debe seguir siendo un juego. Una verdadera actividad agonística, competitiva, corresponde a la necesidad de afirmación, de confrontación. A medida de la capacidad propia. El minibásquet, en nuestro caso, no debe ser concurrencia o antagonismo colectivo, debe ser juego de competición cooperativa que une a los miembros de un equipo y desarrolla el sentido de pertenencia a un grupo. Las situaciones creadas por los juegos de la primera regla y por los juegos - deporte sucesivos son favorables al comportamiento social, mejoran la organización y cooperación. Es importante, en este período, no obligar al muchacho a practicar un solo juego - deporte. Sería bueno dejarle probar otros de modo que, tras haber cumplido su visión del horizonte deportivo pueda elegir el juego - deporte que más le interese, le atraiga y responda a sus motivaciones.

El chico está a menudo influido por los deportes del adulto y tiende a imitarlo por identificación, pero no porque practica la misma actividad objetiva (en nuestro caso, el baloncesto). Es importante, por ello, no hacer corresponder los juegos de reglas de los niños a los deportes colectivos del adulto, transformando los primeros en una iniciación precoz a los segundos: el juego de reglas debe mantener su carácter espontáneo y creativo.
El minibásquet debe mantenerse como tal y no debe ser el baloncesto en miniatura. Podrá transformarse en baloncesto posteriormente. Como al crecer no le bastan los juegos - deporte, el niño irá a la búsqueda de situaciones - problemas cada vez más difíciles y complicadas. Deberemos entonces insertar las reglas técnicas para codificar el juego. Se pasa así del juego - deporte al deporte (en nuestro caso, del minibásquet al baloncesto) que no es ya un juego en sentido formal, sino el momento terminal del juego. Para convertirse en adulto, el niño debe hacer deporte, considerándolo no obstante, como lenguaje alternativo para poder comunicarse consigo mismo y con los otros.

· L. 3. 4. La metodología y progresión didáctica de la enseñanza en nuestra propuesta al baloncesto de iniciación:
Teniendo presente lo dicho hasta ahora, son tres las preguntas que se hace un sujeto al principio, ante un juego de movimiento (minibásquet o baloncesto):

¿Qué es?.
¿Por qué se hace?.
¿Cómo se hace?.

El instructor - entrenador, a tal fin, debe ser muy claro, especialmente al principio, respondiendo a lo que es un determinado ejercicio o un determinado movimiento. Después, debe ofrecer al niño la posibilidad de experimentar por sí mismo el por qué y cuándo lo debe realizar, dejándole ejercitar la propia creatividad. Finalmente, debe dar, al principio, pocas pero concisas sugerencias sobre cómo realizar el ejercicio o el gesto (sugerencias que se incrementarán con el paso del tiempo), dando así limitada importancia a la perfección inicial del gesto, para evitar meterse rápidamente en el tecnicismo, apto para satisfacer a los más dotados y que lleva a una selección precoz, fenómeno que deberá ser absolutamente ajeno al minibásquet.
Es importante, en tal sentido, localizar el interés y la finalidad de cada ejercicio - juego y de los consejos que se hacen a los chicos durante la ejecución. Todo esto constituye la verdadera guía para saber cuánto se puede pretender de los chicos (dar en la medida en que un individuo está en disposición de recibir).
Al inicio, los ejercicios y los gestos deben ser simples, después cada vez aumentarán en dificultad y las combinaciones y las reglas se harán más complejas (se recomienda sobre este aspecto consultar el libro "Baloncesto Formativo" -3, 4-).
Sobre estas premisas se ha elaborado una metodología de la enseñanza básica que encuentra sus raíces en el cumplimiento de los siguientes principios fundamentales (esta metodología variará con el paso del tiempo):

- Vivencias de situaciones - juego con la aplicación de algunos fundamentos.
- Explicación y demostración contemporáneas por parte del instructor - entrenador: el entrenador demuestra y propone caminos de solución, que deben ser resueltos por el niño.
- Experiencia creativo - práctica por parte del sujeto, creatividad del chico sobre la base de cuanto ha visto, y no búsqueda de la perfección del gesto a través de la continua repetición del mismo.
- Experiencia práctica del individuo solicitada de una situación de confrontación competitiva: driles, ejercicios - juego, formas jugadas, situaciones - problema, etc.

La pedagogía en la progresión didáctica que recomendamos para la aplicación de esta metodología en las edades de iniciación al baloncesto (7 - 8 a 11 - 12 años), es la siguiente:

a) Trabajar al principio al nivel de aprendizaje motórico, de esquema motor y esquema corpóreo. Ejercicios - juego con balón, insistiendo particularmente en aquellos de percepción del cuerpo y lateralidad, de estructuración espacio - temporal, de coordinación general y segmentaria, de educación postural y de educación respiratoria. Estos ejercicios - juego, de simples (6 a 8 años) pasarán a ser complejos (9 a 12 años) y siempre con mayor coeficiente de dificultad.


b) Enseñar de vez en vez y separadamente las cuatro reglas del minibásquet propuestas, y combinarlas entre ellas, usando ejercicios - juego que, fáciles al principio, se vayan complicando, según el grado de aprendizaje de los chicos. Los fundamentos vienen enmascarados y enseñados bajo la forma de juego. Las reglas y las combinaciones se enseñan del siguiente modo:

1. Enseñar la primera regla: "No se puede caminar ni correr con el balón en la mano, por tanto hay que botarlo en el suelo", dribbling. Se enseñarán varias formas de realizar el bote en situaciones siempre diferentes usando, al principio, un lenguaje accesible a los niños. Después, los ejercicios - juego se irán complicando, haciéndolos más interesantes y estimulantes. Deben presentarse las diversas situaciones de juego primero parados y, luego, en movimiento.
2. Enseñar la segunda regla: "Para ganar hay que encestar la pelota en la canasta adversaria más veces que el rival, de forma que es preciso tirar", lanzamiento. Al principio decir sólo que suelten las manos y miren la parte del cesto más cercana. Es importante presentar, al principio, varios modos de lanzar en situaciones siempre distintas (a dos manos, a una mano) bajo forma de competición por puntos. Tras el tiro a dos manos y una mano, se presentará el tiro en suspensión, la entrada en bandeja y los tiros especializados. La precisión del tiro es una fase sucesiva, como la corrección. Lo importante al principio es aconsejar, incitar, estimular. (Sobre este tema ver: "La relación entre los medios, la metodología y la efectividad", de Esper Di Cesare, 2000).
3. Combinar las dos primeras reglas: "Para ir a la canasta, primero hay que driblar". Demostrar al niño, mediante situaciones combinadas de bote y lanzamiento que es más simple tirar desde debajo de la canasta que desde lejos y, por tanto, aproximarse es importante, por lo que debe botar buscando buen sitio. Las conclusiones de tiro se presentarán en formas diferentes y la destreza aumentará con la mejora de las funciones motoras.
4. Enseñar la tercera regla: "No se puede jugar sólo contra todos, hay que colaborar con los compañeros de equipo y, por tanto, hay que pasar el balón". Pase. Iniciar la didáctica del pase partiendo aún de situaciones individuales de un balón por niño (como en el bote y en el lanzamiento) para pasar después a la situación de un balón cada pareja, hasta un balón cada cinco. Los ejercicios - juego son de intercambio de balón propio con un compañero en situaciones siempre nuevas y distintas, primero parados, luego en movimiento. Los consejos a dar al principio son de extender bien los brazos y hacer ver dónde se quiere recibir el balón. Es importante mostrar varios modos de pase (a dos manos desde el pecho, a dos manos sobre la cabeza, a dos manos picado, etc.). Siempre bajo la forma de competición estimulando la creatividad de ejecución. Sucesivamente es oportuno, presentar todos los demás modos de pase con una mano (lateral, lateral picado, béisbol, etc.).
5. Combinar las tres primeras reglas: "Se puede ir hacia la canasta botando o pasando el balón". Bote, pase y lanzamiento. Es importante variar continuamente la temática de trabajo (ejercicios - juego diferentes) y presentarla, al principio, bajo la forma de competencia y juego.
6. Enseñar la cuarta regla: "Para vencer hay que lograr que el contrario haga pocos encestes, así que es preciso defender". Defensa. Para hacer comprender mejor el concepto de defensa es importante partir de una situación de posesión del balón. Como en el dribbling y el pase se comienza con un balón por niño, enseñando a defender la posesión de la pelota (percepción y defensa del cuerpo), a intentar recuperarla si se pierde y, si no se puede recuperar, a defender la canasta propia. Por ello, se empezará con el 1 versus 1, primero parados y luego en movimiento, comenzando en todo el campo y, luego, en situaciones de espacio restringido. Los juegos propuestos serán muy simples al comienzo para hacerse cada vez más difíciles y costosos.
7. Combinar las cuatro reglas: Mediante ejercicios - juego de combinación de bote, pase, tiro y defensa en situaciones siempre sencillas al comienzo, variando la dificultad sucesivamente. El conjunto nos llevará a enseñar lo que es el juego globalmente, con toda su lógica y secuencia. Es importante presentar situaciones e juego con alternancia ataque - defensa. Después de que las cuatro reglas del juego y sus combinaciones han sido aprendidas de forma simple (6 a 8 años) y en forma más compleja (9 a 12 años), el instructor debe poner a los chicos en condiciones de disputar partidos lo más rápido posible (5 o 6 clases).

Para conseguirlo deberá:

a) Para los chicos de 6 a 8 años: Hacer efectuar mini - partidos desde 1 vs. 1 en una canasta, a 1 vs. 1 en todo el campo, para llegar al 3 vs. 3 en forma libre (analizando el 1 vs. 1 con apoyo), primero con balón consignado, después con salto entre dos en mitad de campo. Iniciar y enseñar el reglamento extrapolando las distintas situaciones (saque lateral, de fondo, falta personal, etc.) del juego mismo, en cuanto el niño tiene necesidad de vivir estas experiencias como algo tangible. El 3 vs. 3 en forma libre es el resultado final máximo para niños de 6 a 8 años.
b) Para los chicos de 9 a 12 años: Partir del 3 vs. 3 libre, para efectuar partidos 3 vs. 3 en franjas (centro, lado derecho, lado izquierdo), buscando dar orden al juego. Serán analizadas todas las situaciones de superioridad e inferioridad numérica (1 v. 2, 2 v. 1, etc.), defensa sobre el portador del balón y defensa sobre el jugador sin balón. Se preparará después el 3 vs. 3 didáctico en medio campo subdividiendo el área en tres partes, fijando las misiones y los papeles, que deberán ser intercambiados. Del 3 vs. 3 se pasará al 5 vs. 5 en forma libre, después a la didáctica del 5 vs. 5 en medio campo (centro, ala derecha, ala izquierda, ángulo derecho, ángulo izquierdo), con defensa al principio pasiva y, luego, activa. No debe haber especialización de funciones. Todos deben jugar en todas las posiciones. Del 5 vs. 5 en medio campo, se pasará al 5 vs. 5 en todo el campo, partiendo de una situación de canasta o de rebote defensivo. El 5 vs. 5 en todo el campo, defensa hombre a hombre, concepto de pasar y jugar, es el resultado final máximo al que se debiera aspirar en la etapa final del minibásquet. El reglamento se aplica en una forma más rígida, desde situaciones que se verifican en el campo: personal, autoacusación, tiros libres, saque lateral, saque de fondo, salto entre dos, participación de un árbitro. Todas estas situaciones, teniendo presente la gradación de aprendizaje, permiten al chico aumentar la propia visión corpórea en el ámbito del juego. El interés aumentará con relación al aumento de la dificultad de los ejercicios - juego y de las combinaciones entre ellos. Escalonadamente, se insertarán ejercicios didácticos para fijar mejor las diversas posiciones de partida, el desarrollo del gesto específico, la posición de conclusión. El partido de 5 vs. 5 en todo el campo de juego será el último momento técnico, es decir, la esencia del juego.

Terminamos nuestra propuesta, confirmada por la investigación realizada, con un deseo: que los centros de minibásquet primero y, los clubes de baloncesto después, no pierdan de vista su función social y que todos los instructores de minibásquet y los entrenadores del baloncesto intenten difundir la faceta moral de la enseñanza deportiva, que tal vez no nos hará ganar un título o una medalla, pero sí nos ofreceré jóvenes mejores.

Investigación realizada entre Mayo de 1999 y Marzo del 2000. P.E.D.C. Publicaciones.
Pehuajó, Provincia de Buenos Aires. Argentina.

Bibliografía:

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Lic. Pablo Alberto
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