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PSICOLOGÍA DEL DEPORTE.
Anotaciones para el atleta
y el entrenador.
En el 2001, la psicología del
deporte sabe que "las emociones óptimas para
el mejor rendimiento son individuales" y que cada atleta
debe buscar las suyas y entrenarse para rendir con ellas.
Prepararse mentalmente igual a otro atleta, sólo
porque aquél triunfó no es una garantía
de éxito. Sus emociones pueden ser ideales para él
y nefastas para usted. Por esto el trabajo mental hoy debe
centrarse en que usted y su grupo de trabajo (entrenador,
preparador físico, psicólogo, etc.) entiendan
cuales son las mejores emociones, tanto positivas como negativas,
que lo pueden llevar a su pico de rendimiento.
Tradicionalmente se ha puesto mucho énfasis en el
estudio de la ansiedad y su influencia sobre el rendimiento.
Actualmente el espectro se ha ampliado para incluir a las
demás emociones.
Las emociones consisten de tres elementos:
1. Cambios fisiológicos relacionados con el
Sistema Nervioso Autónomo: cambios en el ritmo cardíaco,
la presión sanguínea, la conductancia de la
piel.
2. Tendencias hacia la acción: por ejemplo,
una respuesta natural al miedo es la huída. Se dice
"tendencias" porque si bien alguien puede tener
miedo a una situación y prefiriera evitarla, quizás
la enfrente por otros motivos como ser la presión
social. Siguiendo el ejemplo, un deportista puede sentir
mucho miedo ante una competencia, sin embargo, anticipar
lo que pensará de él su entrenador y sus compañeros
si huye lo lleva a competir.
3. Experiencia subjetiva: lo que el individuo percibe
conscientemente durante el episodio emocional.
4. Según Yuri Hanin en su modelo IZOF, se
puede señalar que las emociones positivas son aquellas
que resultan placenteras (por ejemplo: alegría, vigor,
confianza, relajación, calma, alerta) y las emociones
negativas son aquellas displacenteras (como ejemplos: miedo,
enojo, ansiedad, preocupación, insatisfacción).
Entonces, las emociones se pueden clasificar en cuatro categorías
de acuerdo con su cualidad y según como afecten el
rendimiento:
- Emociones positivas que mejoran
el rendimiento.
- Emociones negativas que mejoran el rendimiento.
- Emociones negativas perjudiciales para el rendimiento.
- Emociones positivas perjudiciales para el rendimiento.
Lo novedoso de esta clasificación radica en que toma
en cuenta la existencia de emociones positivas que perjudican
el rendimiento y de emociones negativas que mejoran el rendimiento.
Esto, aunque suene lógico para quienes tienen experiencia
deportiva, fue a veces ignorado por planteos tradicionales.
Uno de los ejemplos más claros es el del enojo que
muchas veces impulsa a algunos deportistas hacia la acción
mientras que hace que otros se quedan "enroscados"
en sí mismos y no rinden de acuerdo con su potencial.
Asimismo, se debe también considerar un factor cuantitativo,
de intensidad. Una misma emoción, por ejemplo la
confianza, que en cierta "cantidad" ayuda a obtener
un rendimiento óptimo puede, a mayores niveles, producir
un empeoramiento en el desempeño. Sería el
caso del deportista sobreconfiado.
Volviendo a lo que antes se había
planteado, es fundamental recalcar que cada deportista tiene
su propio Perfil Emocional Óptimo que se debe evaluar
individualmente. Las emociones óptimas se definen
como aquellas más relevantes y apropiadas para un
atleta en particular bajo determinadas condiciones específicas.
Por lo tanto, también se debe resaltar que diferentes
tareas van a requerir de diferentes tipos de emociones.
Por ejemplo, las emociones en juego durante una competencia
seguramente van a ser diferentes que las involucradas durante
un entrenamiento.
La importancia de detectar cómo
las emociones afectan el rendimiento de cada deportista
radica en que luego se puedan desarrollar estrategias y
aprender técnicas que lleven al deportista a tomar
conciencia de su estado emocional y que pueda reproducir
aquellas emociones que lo ayudan y evitar aquellas que lo
perjudican. Esto requiere de una intervención psicológica
individual que lleve al deportista hacia el camino del autoconocimiento
y la optimización del rendimiento.
Al evaluar las emociones se consideran tres modalidades:
- lo cognitivo
(lo pensante).
- lo afectivo (la experiencia emocional).
- lo somático (lo psicobiológico).
Todas tienen una repercusión diferente sobre el individuo.
Lo psicobiológico de por sí repercute en la
motivación, la respuesta motora, el rendimiento,
la comunicación y también en los pensamientos
y las emociones.
CONCLUSIÓN:
Siguiendo la linea de Hanin, según la cual, en relación
a la variable individual de una óptima intensidad
de agresión o de de una intensidad de agresión
disfuncional , lo primero que se debe indagar es ¿cual
es el nivel óptimo de agresión? Puede ser
alto, moderado o bajo según cada atleta. Entonces
el binomio atleta/ psicólogo del deporte, trabaja
para saber lo que es óptimo y luego estudia estrategias
para reducir o aumentar el nivel de agresión (Laif
Isberg).
Este sistema se usa con las otras emociones hasta encontrar
el conjunto de sensaciones y emociones ideales para "entrar
en Zona", o sea para sentir el máximo placer
en el mejor rendimiento. Según Czikszentmihalyi,
este "Fluir" es la llave para una vida optima,
aunque esto no signifique estar totalmente "feliz".
Fluir es una experiencia positiva e ideal de gozar y divertirse
en el deporte, precursora de lo que sería "La
Felicidad". En otras palabras, es la habilidad de estar
totalmente inmerso en una actividad , por un período
de tiempo, en donde la atención esta centrada en
la tarea y nada más importa!
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