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En los últimos años hemos observado que los
niños comienzan el entrenamiento deportivo en edades
cada vez mas tempranas sometiéndose además a
una exigencia al límite de sus posibilidades como objeto
de un rendimiento cada vez mayor en la competición.
Si tenemos en cuenta que un deportista de elite solo tendrá
una condición física excepcional a través
de una preparación al límite, esta preparación
resulta difícil dosificar en los niños y adolescentes.
En muchos casos se producen sobreesfuerzos que provocan lesiones
o microtraumatismos que pueden comenzar a manifestarse en
forma lenta y que si no se detectan precozmente para ser tratados
de manera adecuada pueden llegar a impedir el desarrollo normal
de la actividad deportiva habitual o lo que es el mayor, el
abandono de la práctica deportiva.
Los deportes de competencia contribuyen al desarrollo físico,
emocional e intelectual de niños y adolescentes.
Es por ello, que es imprescindible realizar un examen médico
previo para garantizar que los niños que se inician
en la práctica competitiva no tengan riesgos de salud.
Además es importante que aquellas personas que se
encargan de sus entrenamientos y competencias, tanto entrenadores,
profesores de educación física, médicos,
kinesiólogos y delegados brinden consejos sobre higiene
y cuidado físico, alimentación, indumentaria
e implementos deportivos adecuados.
Con el auge indiscriminado de las escuelas de fútbol
se han registrado un creciente numero de lesiones por sobreuso
en niños que practican deportes organizados.
Estas lesiones son el resultado de frecuentes sobrecargas,
que se producen por microtraumas en los tejidos de las extremidades
sobresolicitadas por este tipo de entrenamientos. Los niños
son más susceptibles a las lesiones por sobreuso
que los adultos debido a la presencia de tejidos y cartílagos
en crecimiento en sí mismo.
Este proceso puede inducir a desequilibrios musculares alrededor
de las articulaciones y aumentar el riesgo de lesiones.
Las causas más frecuentes de estas son el aumento en
la cantidad y/o intensidad del entrenamiento, los métodos
inadecuados y el equipamiento deficiente.
Los entrenadores deben tener en cuenta durante el período
de crecimiento rápido, la intensidad del entrenamiento
que deberá reducirse y consultar con el médico
y el kinesiólogo, sobre la implementación de
ejercicios con el objeto de prevenir lesiones y compensar
desequilibrios musculares.
En deportes de colisión, como el fútbol o el
rugby, deberán ser clasificados los niños de
acuerdo al tamaño corporal, destreza, sexo y no sólo
sobre la base de la edad de los participantes.
Pero sobre todas estas recomendaciones, la actividad deportiva
en los niños deberá ser más libre, placentera,
lúdica y recreativa evitando la presión a que
los adultos los sometemos, como situaciones de tensión,
la obligatoriedad de ganar a toda costa, la cultura del triunfo
y la utilización como medio institucional o política.
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